Paso al costado

Columnistas, Opinión

«Dar el paso a un costado» en política significa renunciar a un cargo público, una candidatura o una posición de poder, generalmente por presión social, falta de apoyo o por sentido de responsabilidad, actuando como insinuación para una dimisión o retirada estratégica, a menudo cuando se considera que el liderazgo actual no es efectivo y no cuenta con respaldo necesario.

Los políticos en descanso, dicen que escuchan voces y propuestas de ciudadanos que claman por su candidatura; algo así como que son los salvadores; que se necesita su experiencia, que su currículo es amplio, limpio y tienen el grato recuerdo por las obras realizadas, y otros halagos. Pensar en crear una oferta electoral en base a viejos políticos (en el buen sentido de la palabra), nos permitiría pasar este feo embrollo de tener autoridades con porcentajes por debajo del 50%, es un cuchillo de doble filo. ¿Y la convocatoria generacional, dónde queda? Como sociedad, necesitamos personas que lleguen a la política y a la administración pública con prácticas distintas, con actitudes éticas capaces de desmontar la cultura de obediencia, silencio y corrupción en que está inmerso el Estado. Urge una renovación política que no se defina por la edad, sino por la mentalidad del don de servicio y no vea en la política la oportunidad de servirse de los demás.

Para dar el paso a un costado, prima la sensatez política como acto de madurez para no arrastrar a la sociedad a un perjuicio mayor. Esta ausencia de liderazgos políticos, es la falta de acción de las escuelas de formación política de la que han huido los movimientos y partidos políticos, por entronizar viejas y estáticas estructuras humanas e institucionales, generando tensiones con las nuevas generaciones y la necesidad de renovación. 

No quieren dar el paso al costado porque pierden el estatus social, construido con influencia y poder político. Y ceder el paso, significa perderlo. Aducen que tienen experiencia y conocimiento en base a su trayectoria que, si son valiosos para la gestión, muchas veces son un obstáculo para ideas frescas.

Los jóvenes y adultos de hasta los 36 años, son un importante grupo de votantes con el 45,95%, según la revista Primicias (25/02/2026), y están identificados con una nueva visión política. Muchos manifiestan que la falta de renovación genera desinterés y apatía en este grupo de votantes; sienten que sus demandas no son escuchadas, lo cual crea un conflicto generacional que dificultan la colaboración y el progreso. 

Dar el paso a un costado exige mirar más allá del temor a la inexperiencia de nuevos líderes y a los hipotéticos resultados inciertos de su gestión. En esencia, la frase captura la tensión entre la experiencia y la renovación en la política, un desafío constante para cualquier democracia que busca mantenerse relevante y receptiva a las necesidades de sus ciudadanos.  “Otra vez los mismos” refleja una crítica común sobre la inacción, la corrupción y el apego al poder de políticos experimentados, generando una desconexión con los ciudadanos que exigen resultados y renovación. (O)

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