Convivir con la inseguridad / Editorial

Editorial, Opinión

             

La madrugada de este lunes 23 de febrero, una familia manabita dedicada al turismo descansaba en su propiedad frente al mar, en Jama. Todo transcurría con normalidad hasta que un grupo armado, vestidos con uniformes militares, irrumpieron violentamente en la hostería.

A empellones sacaron a la familia al patio. Con armas de grueso calibre apuntaron a los tres hermanos. Entonces comenzó el calvario:
—¿Dónde está la droga? ¿Dónde están las armas? —gritaban.

Los hombres, en paños menores, atados de pies y manos, aterrados, suplicaban que no sabían de qué les hablaban. No hubo compasión. Uno a uno fueron ejecutados con un disparo en la cabeza, frente a sus esposas e hijos, por no responder a preguntas que no tenían respuesta.

Consumado el crimen, los asesinos se marcharon por la misma vía por la que ingresaron. Caminaron por la playa con la impunidad de quien sabe que nadie hará nada.  Nadie escuchó. Nadie vio nada.

La fuerza pública llegó una hora después, únicamente para confirmar la masacre. La hipótesis inicial: los sicarios habrían ingresado a la propiedad equivocada.

Este es el Ecuador en el que vivimos, debemos aprender a convivir con la inseguridad y la violencia en las puertas de nuestras casas.  (O) 

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