Cuaresma

Columnistas, Opinión

Para el mundo católico la Cuaresma 2026, es un periodo de 40 días de preparación espiritual previo a la Pascua durante estas semanas se practican el ayuno, la reflexión y la abstinencia de carne en fechas específicas. «Polvo eres y al polvo volverás» es una cita bíblica (Génesis 3:19) que recuerda la naturaleza mortal del ser humano y la fragilidad de la vida, indicando que el cuerpo humano fue formado de la tierra y regresará a ella al morir. Esta frase subraya la finitud terrenal, la humildad ante Dios y es un recordatorio de conversión, utilizado.

Vivimos tiempos de Cuaresma, del latín cuadragésima, en referencia a los cuarenta días de duración de este periodo de recogimiento y reflexión posterior al Carnaval y anterior a la Semana Santa que la tradición cristiana celebra, desde siglos atrás, simbolizando ayuno y frugalidad exigidos en estos días. Por una parte, se presenta como un espacio de recogimiento y reflexión, de preparación y afinamiento espiritual para participar en la liturgia de la Semana Santa que es la verdadera razón de la tradición cristiana, surgen también, como una necesidad inmediata y sentimiento de contrición por todos los excesos vividos en las celebraciones del Carnaval, sobre todo en el comer y beber, festejar y sentir, fiesta pagana por excelencia que tiene sus orígenes en las Dionisiacas de la Mitología griega en honor a Dionisos Dios del vino, devenidas en las Saturnales romanas, en honor de Saturno, deidad de la agricultura, cosechas y abundancia de la tradición latina, llamadas también Bacanales en referencia a Baco como también se le conoce a Dionisos, festividades que se caracterizaban por la absoluta permisividad otorgada a los esclavos para festejar de igual a igual, en absoluta libertad, que de alguna manera trasciende a nuestros carnavales como cuando te arrojan un globito o un baldazo de agua porque –carnaval es pues- sin opción a reclamos ni protestas pero si a reciprocar. Armonizando sus raíces litúrgicas y sociales, la Cuaresma deviene en días de oración, recapacitación, ayunos y penitencias que, de alguna manera, trascienden a nuestros días.

 Y para mi amigo Hernán Aimacaña Pastor Evangélico,  en algunos temas tiene razón pero yo como católico discrepo en otras, a Hernán quiero decirle que  Todas las personas somos pecadoras independientemente  de la religión que profese y un día morirán y serán juzgadas por Dios (hebreos 9:27). La realidad de que «al polvo volverás» es para todos. Sin embargo, los que confían en Cristo superan la maldición de la muerte, En lugar de temer a la muerte,  porque los verdaderos creyentes  tienen la seguridad de la eternidad que inspira nuestra forma de vivir. Pedro insta a los creyentes a recordar que somos peregrinos y forasteros,  Dada la brevedad de la vida, hoy vivimos para nosotros,   pero deberíamos vivir para servir no de labios para afuera si no con obra  haciendo el bien a los demás, en conclusión   «Al polvo volverás» debería influir en nuestra forma de vivir y en el sentido de nuestra vida. La vida, pronto pasará, y solo lo que se hace por Cristo perdurará». Mi estimado Hernán cumplo con su encargo sobre un comentario  personal de la vida.   (O)

Deja una respuesta