Ambato y su arquitectura. 2026

En mis manos un libro navideño editado por la Universidad Técnica de Ambato, con preámbulo de su rectora Sara Camacho, que enfatiza que estos temas relacionados con nuestra identidad “merecen ser difundidos y conservados”. Fabián S. López – Ulloa asume la responsabilidad de la publicación: “Ambato y su arquitectura 1895 – 1978 / Estilos, tipos, técnicas, pérdidas y permanencias”.
En realidad, es un libro de aporte, porque en mi experiencia de atención a requerimientos ciudadanos de nuestra provincia y de fuera de ella que concurren a entrevistarme, no siendo mi área de dominio, hemos hablado de esta falencia. En su prefacio se anota que “queda(ndo) en la bibliografía algunos vacíos e incluso confusiones en cuanto a fechas y autores,” Como omisiones a mis investigaciones publicadas.
Muy acertada apreciación se lee: “después del terremoto de 1949, y a partir del oficialismo, se generó en la ciudadanía un ideal de modernidad, subvalorando las condiciones patrimoniales de una magnífica ciudad republicana con un marcado acento local, de la cual, a pesar de haber sido destruida solo en un nueve por ciento, se acabó popularizando la idea de una ciudad devastada, con un discurso que aún hoy se sigue repitiendo; cuando en realidad, su patrimonio edificado se acabó derrocando en las sucesivas décadas, de la mano de normativas municipales”. Claro, en mis escritos al respecto he afirmado que lo que no hace un terremoto hace una administración municipal.
Es imperdonable y el juicio de la historia ha caído sobre los bárbaros que manejaron la economía reconstructora y la debilidad religiosa afectada por efectos de la naturaleza. Bien se señala “La propia iglesia Matriz ubicada donde hoy se erige la Catedral, y que sufrió el desplome de su bóveda central, más no de sus muros, ni de su fachada, ni de su torre; en un acto sin precedentes acabó siendo derrocada con dinamita frente a la oposición de la ciudadanía que exigía su restauración; aunque casi 20 años después, el propio obispo que ordenó su derrocamiento acabara reconociendo en su libro La Catedral de Ambato, que cada dinamitazo que derrocaba esos venerables muros de la antigua Matriz, eran dinamitazos al corazón del pueblo de Ambato, que justamente criticaba que se debiera emplear dinamita para derrocar los muros tan sólidamente construidos”.
Así es la hipocresía y el doble discurso que manejó sobre todo la Junta de Reconstrucción que debería tener una placa del dolor para no olvidar a los destructores de lo que no hizo el terremoto. Complementando el dato, de primera mano, quien acarreó en volquetas las piedras que volaban con los dinamitazos, me dejó una grabación de viva voz, que tales hechos se dieron en un lapso de dos a tres meses. En estos comentarios conviene que los funcionarios de Patrimonio Cultural, asuman la documentación y evidencien la memoria histórica con criterio objetivo, para contrarrestar al panegirismo paradógico, conforme lo he manifestado en una reunión mantenida este sábado 20 de diciembre por invitación de la Arq. Vanessa Sisalema del GAD Ambato. (O)
