San Juan Bautista de la Salle / P. Hugo Cisneros

Columnistas, Opinión

LECTURAS DOMINICALES



Hoy la Iglesia recuerda a San Juan Bautista de la Salle, el fundador de las Escuelas que están regentadas por los Hermanos de la Salle. Tendremos, en la liturgia de hoy un simple recuerdo, pues en nuestra liturgia tiene preferencia, por ser domingo la celebrarción del domingo de cuaresma correspondiente.

Comparto algunos pensamientos sobre el santo y lo hago con añoranza y gratitud, pues mi formación primaria la realicé en el Pensionado Mera de entonces.

Juan Bautista De La Salle nació en la ciudad de Reims (Francia) en 1651. Fue el primogénito de su familia que formaba parte de la burguesía local. Realizó sus estudios primarios en el Colegio des Bons Enfants de Reims. Sintió la llamada del Señor para su servicio y recibió la tonsura a los 11 años; a los 16 años fue nombrado canónigo de la Catedral de Reims. Es uno de los más grandes innovadores de la escuela moderna. En una época en la que la cultura elemental era un privilegio de pocos afortunados, Juan Bautista comprendió la urgencia de impartir una adecuada instrucción a los niños de las clases sociales más pobres. Entonces renunció a su puesto de canónigo y con doce jóvenes valientes fundó en 1684 la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.

Venciendo las reticencias de las autoridades eclesiásticas de la época, las dificultades en la perseverancia de sus primeros seguidores, las dificultades económicas para el establecimiento de las escuelas y la carencia de técnicas y medios adecuados logró ir estableciendo su comunidad y las Escuelas Cristianas por todo el reino de Francia. Su abandono y renuncia personal lo llevaron a dejar las cosas más preciadas para él, lo llevó a hacerse pobre entre los pobres, maestro entre los maestros y Hermano entre los Hermanos. Su seguimiento de Jesucristo lo llevó al anonadamiento total y a la donación total.

En las escuelas normales se seguía hablando latín y se daba mucha importancia a las materias tradicionales, mientras que las «populares» de los Hermanos adoptaron inmediatamente la lengua materna e introdujeron una enseñanza de carácter elemental y profesional, que comprendía la lectura, la escritura, la ortografía, la aritmética y el catecismo. Pero todos los días de clase tenían que comenzar con media hora de religión.

Su muerte se produjo el 7 de abril de 1719, Viernes Santo, en la casa de Ruán, aquejado de fuertes dolencias y edad avanzada. (Palabras de vida. Abril 2019) (O)

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