La influencia de la música a la salud /Ing. Patricio Chambers M.

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Es interesante conocer que recientes investigaciones sobre musicoterapia confirman antiguos conocimientos sobre la influencia de la música en general, y cómo determinados instrumentos consiguen ciertos efectos en el cuerpo y en el alma humana.

Tal como lo señala el español J. E. F. Martínez en su artículo “Música y Salud”, determinados sonidos pueden provocar cambios en el metabolismo y la biosíntesis de los diversos procesos enzimáticos.

También Carlos Fregtman autor de “El Tao de la música” explica que el sonido ejerce un impacto en nuestro organismo, y ciertamente se producen cambios químicos eléctricos muy delicados, lo cual lleva a que la música facilite la digestión, la respiración y la circulación sanguínea, así como a mejorar el rendimiento del corazón y a la relajación muscular.

Que la música influye en el organismo y en el comportamiento humano, es algo bastante conocido desde hace varios siglos. 

Ésta es la razón por la que en la sala de espera de los médicos se ponga música para producir un efecto tranquilizante entre los pacientes. Se sabe que un fondo musical armónico donde se realizan trabajos mecánicos, aumenta el rendimiento y disminuye la fatiga de los empleados.

Por el contrario, música como el heavy metal aumenta los instintos agresivos, así como la música disco aumenta los jugos gástricos por la excitación nerviosa producida, induciendo así al consumo de bebidas.

En la antigüedad se sabía y se utilizaba este tipo de poder pues cada vibración tiene sus consecuencias. Plutarco afirmaba que “la música es un arte visiblemente útil particularmente en los peligros de la guerra”. Por ello los lacedemonios, utilizaron flautas mientras avanzaban a atacar a los enemigos y los cretenses lo hicieron al son de la lira, de ahí que hasta nuestros días se mantiene el uso de las trompetas.

Se ha comprobado por la Física la influencia de los sonidos (vibraciones) sobre la materia inerte, como en el relato bíblico de las murallas de Jericó, derribadas al son de trompetas y cantos entonados rítmicamente.

Según el filósofo griego Aristóteles, la música actúa de distintas maneras sobre el ser humano, pudiendo provocar un aumento de su actividad y llevar al hombre a realizar acciones heroicas, impulsivas o voluntariosas. También intensificar la fuerza espiritual del hombre, desarrollando su firmeza moral. 

Nos dice que podían debilitar el equilibrio moral de una persona o al contrario, provocar un éxtasis momentáneo como cuando la música religiosa acerca a los individuos a la divinidad.

En fin, la musicología ha demostrado que en todo esto es necesario tomar en cuenta varios que generen armonía y ritmo, como un adecuado arreglo de tonos y semitonos, velocidad, género y volumen.

Por tal motivo, las técnicas actuales en musicoterapia insisten en su innovadora modalidad activa del paciente, que consiste en que él mismo toque determinados instrumentos, especialmente tambores o flautas, pues de esa manera se facilita una descarga de sentimientos reprimidos y se abre paso a la salud. (O)

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