Viven una tortura diaria

Ciudad

‘Memoria colectiva’ se denominó la primera revista donde se cuenta la historia de quienes han perdido a un ser querido. (Foto El Heraldo)

Solo quienes están en sus zapatos conocen ese vacío y el dolor de estar en la incertidumbre de no saber qué pasó con su ser querido. Viven una tortura diaria, con una herida que no sana y duele hasta las entrañas, es así como describen el sentimiento quienes perdieron a un ser querido.

Ese pesar lo experimentan Mauro Pérez y Yanera Constante que este 4 de octubre tendrán diez años en que la angustia y la incertidumbre se apoderó de ellos.  Su hija desapareció a pocos días del cumpleaños de Mauro. Ayer, nuevamente se congregaron en las afueras de la Fiscalía ya no para pedir, sino para exigir que destinen los recursos para que continúen con los procesos de búsqueda.

El proyecto de la exhumación de las 80 osamentas  que están en la fosa común del cementerio municipal de Ambato es una petición que la realizaron hace varios años  representantes de los desaparecidos, dijo Pérez. Resalta la iniciativa que se piensa ejecutar en el 2021, pero rechaza que el Estado no designe los recursos para ese propósito.

“Hasta los extranjeros tienen un bono y es una vergüenza que no destinen recursos para encontrar a nuestros seres queridos”, refutó el padre de Giovanna.

Lilian Acosta llegó desde Otavalo porque también está esperando respuesta por la desaparición de su hijo de 8 años de edad. Joshua habría sido raptado por el progenitor el 14 de febrero del 2019 y hasta el momento no sabe nada de su único hijo

Para Lidia Rueda, vocera de la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas (Asfadec), “si antes era un problema encontrar a nuestros seres queridos, la pandemia es otra excusa. Exigimos que respondan los requerimientos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CDIH) en el caso de Giovanna y el Estado debe responder la omisión, vulneración y anomalías en las investigaciones”, expresó Rueda.

Mencionó que son miles los desaparecidos en el Ecuador, pero el Estado solo responde por 1.900 casos en el país, en Tungurahua estima que son alrededor de 300, pero no se visibilizan todos. “Esta sería una tragedia oculta”, expresó la vocera de la Asfadec.

Rueda agregó que junto a Yanera Constante acudieron, antes de la emergencia sanitaria, donde el alcalde Javier Altamirano quien se comprometió brindarles apoyo en las gestiones.

La Asfadec también aprovechó el nuevo plantón ayer en el parque Cevallos, para dar a conocer la primera revista de la entidad que contó con el apoyo económico de ‘Fondo Ágil’. Se denominó ‘Memoria Colectiva: Desapariciones en Ecuador, una herida abierta’. El impreso es de 50 hojas donde se cuenta la historia del por qué se organizaron y todo lo que implica para los familiares tener un ser amado que se haya esfumado, sin conocer qué le pasó.

En la revista también dan estadísticas recabadas de Fiscalía  y Ministerio del Gobierno que indican que entre  2015 al 2017 existían 42.953 personas registradas como desaparecidas en el país y el 67.22 % son mujeres.

Ahí mismo indican que en el 2018, en el marco del Día Internacional de la Desaparición Forzada, las cifras cambiaron y se informó que desde  1947 hasta el 2019 registraron 57.397 denuncias por esta causa, de las cuales solo 1.392 estaban en investigación. “Nos preguntamos si esas cifras son confiables”, cuestionó Lidia Rueda. (I)

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