Verdaderos regalos de navidad / Ing. Patricio Chambers M

Columnistas, Opinión

La época de Navidad es el mejor momento para regalar algo especial a quienes están junto a nosotros y demostrar nuestros mejores sentimientos a quienes apreciamos y amamos en esta vida.

Cuando hacemos un obsequio, no cometamos el error de suponer que lo importante es el dinero invertido, pues lo fundamental es el sentimiento que está detrás de la acción ya que, a la final de cuentas un regalo siempre es simbólico.

Es la manera generosa de expresar a una persona en particular, lo mucho que significa para nosotros, así como una muestra de gratitud por estar presentes en nuestro camino.  

Todos tenemos la posibilidad regalar siempre algo y empezando por casa, podemos dar a nuestros hijos el ejemplo de vida que ellos necesitan para salir adelante, teniendo en sus padres un reflejo de acciones basadas en principios.

Obsequiemos a nuestras familias la unión, para poder enfrentar juntos los avatares propios de este mundo, compartiendo con ellos alegrías y tristezas, pues bien sabemos que cuando se comparte las alegrías crecen y los dolores son más llevaderos.

Seamos portadores de armonía en nuestros hogares, recordando que la familia (de la manera que esté conformada) sigue siendo el núcleo de la sociedad.

Regalemos a nuestros amigos, vecinos y compañeros de trabajo, cajas llenas de cortesía y solidaridad que nos permita una mejor convivencia entre todos, haciendo de cada espacio, barrio o lugar de trabajo, sean cada vez más humanos.

Brindemos a cada persona una copa llena de respeto, para respetarnos también a nosotros mismos, así como a este maravilloso planeta que nos acoge y a la naturaleza de la cual formamos parte.

En esta navidad no perdamos la oportunidad de entregar un sobre cerrado con nuestro compromiso por la ciudad, pues vivimos en ella y necesita de nuestro aporte para construirla día a día.

Entreguemos en conjunto una gran caja de regalo para el Ecuador, que lleve dentro de sí el firme compromiso de cuidar por nuestra salud y la de todos nuestros conciudadanos, así como el deseo firme de trabajar en unidad de propósito por un ideal de nación, apartados de aquello que nos separa.

Obsequiemos a la humanidad momentos de paz en medio de tanta guerra, también generosidad en lugar de egoísmo, fraternidad antes que enfrentamientos inútiles; recordando que todos los seres humanos somos hermanos porque procedemos de un mismo padre, de aquel Ser al cual se lo ha llamado de muy diversas maneras, pero que constituye la esencia fundamental de toda existencia.

Finalmente, regalémonos a cada uno, muchos momentos de reflexión y sosiego. Dejemos de correr detrás de valoraciones materialistas y empecemos a disfrutar de la vida con una mayor dosis de alegría, poniendo lo mejor de nosotros en cada cosa que hagamos, buscando siempre hacer el bien a los demás.

Si podemos lograr que estos regalos lleguen a sus destinatarios, seguramente habremos empezado en esta Navidad, la construcción de un mundo no solo nuevo sino mejor. (O)

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