¡VACÍO ESPIRITUAL!/Mirian Delgado Palma

Columnistas, Opinión



El mundo de hoy en términos generales tiene una connotación notablemente materialista. El impulso de la humanidad está dirigidas al desarrollo del cuerpo y de la mente del hombre, que en realidad ha traído a la humanidad saltos gigantescos para su progreso a través del tiempo. La velocidad de los avances científicos y tecnológicos van agregando valor a las múltiples actividades del hombre. “Aquello no está mal”.

Sin embargo, es importante destacar que el ser humano también tiene un alma, que es el núcleo central de su vida y que requiere de mucha atención y cuidado. No solo somos cuerpo y mente, también somos “un espíritu” que fue creado a la imagen de DIOS. De manera que lo más importante que mueve la vida de los hombres es la parte espiritual la cual necesita del alimento de la Palabra de Dios.

Para lograr el crecimiento espiritual se requiere una comunicación directa con Dios, mediante “la oración “que es la esencia de la vida, la que llena el alma, le da paz al corazón, le da sentido a la vida; y lo más importante, disfrutar de una existencia feliz como Dios preparó la tierra para darnos una vida de plenitud.

La comunicación con Dios requiere devoción, sosiego y reflexión. Si no alimentamos y ejercitamos el alma diariamente, se mal nutre y se lastima, pierde el resplandor y la belleza de la vida espiritual; y, el cuerpo y la mente se transforma en un recipiente vacío que funciona con el combustible material. El mundo material ha ido ganando mucho terreno en la convivencia cotidiana; se cree que el dinero, el poder, el status, la estirpe, etc., son los ingredientes indispensables para disfrutar de una vida placentera y feliz. Tristemente las cosas superfluas provocan “un vacío espiritual”.

El filósofo y matemático francés Blaise Pascal dijo alguna vez “En el corazón de todo hombre existe un vacío que tiene la forma de Dios. Este vacío no puede ser llenado por ninguna cosa creada. Él puede ser llenado únicamente por Dios, hecho conocido mediante Cristo Jesús.”

Como todos sabemos, Salomón fue el rey más sabio y rico. Pero él dijo: «He visto todas las obras que se han hecho bajo el sol, y he aquí, todo es vanidad y correr tras el viento» (Eclesiastés 1:14). Estos son suficientes para demostrar que la búsqueda de riqueza, reputación y estado sólo puede hacernos más vacíos y viciados.

El corazón del hombre es el templo de Dios, así que una vez que nuestro corazón esté alejado de Dios y perdamos el suministro de la palabra de Dios, seguramente estaremos “vacíos espiritualmente” de su Divina Providencia.

Cuando hablamos de un vacío del alma nos referimos a la ausencia de aquellas cosas que dan discernimiento y propósito al ser humano. Jesús dijo “no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt. 4:4) Significa que el ser humano no depende solo de cosas materiales, sino que su interior requiere de un sustento vital que proviene solo de la palabra de Dios.

Estos días de reflexión, dolor, arrepentimiento y conversión; deberíamos vivirlos con unción glorificando la muerte y resurrección de Jesús.

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