Tránsito vehicular y peatonal / Washington Montaño Correa

Columnistas, Opinión


Una grúa vieja se mantiene estacionada, cerca del semáforo, día y noche, sobre la vereda de la calle Los Incas, obstaculizando el tráfico; más allá hay un restaurante de comida costeña, a continuación, un gimnasio y todos los días a los dos costados de esta estrecha calle se estacionan vehículos, provocando intencionalmente el caos vehicular y peatonal. En la Imbabura y Shyris hay una mecánica-vulcanizadora, que ni hablar, la calle es parte de su taller, por el parque Juan Benigno Vela, todas las veredas son estacionamiento.

Por el centro, frente a la iglesia de Santo Domingo, se estacionan cuando a bien quieren, sin importar la hora, ni los pitos, ni los insultos, ni los agentes de tránsito que pasan raudos en sus motocicletas, ven, esquivan, pero ni chus ni mus. En el banco del Pichincha del parque Cevallos, ya es parqueadero la angosta calle Lalama. Y ni hablar de la doble fila en los helados del parque, si algunos de la pereza, “compran por ventanilla“del auto o se estacionan para hacer sus trámites en el banco banco y otritos, expían sus culpas en la iglesia, sin importar que cometen pecado venial al estacionar en sitio prohibido.

Y la vialidad no solo es de autos, sino tránsito de personas, pero hay tanto y tantos obstáculos en las veredas y calles que como dicen las señoras que salen de misa: “ya no hay por donde andar” Todo está lleno de carros: de quimbolitos, helados, panecillos y rosquillas, agua de coco, cevichochos, aguas frescas, golosinas, fruteros, periódicos, comiditas rápidas del medio día, matahambres, arepas con queso, bollos, música cortavenas, recicladores, carteras y bolsos; la lista es interminable.

Les importa madre la ciudad, con tal de hacer lo suyo, lo demás no interesa. Esto es una muestra de la mala educación que tuvieron porque de la a a la z, se cometen disparates y medio en contra de la ciudad que les acoge y no hay una bendita autoridad que diga o haga algo. Molesta sobremanera que policías, agentes de tránsito, correteen en motos y autos que les dio la ciudad para cuidarla, protegerla y se haga pésimo uso, ensimismados en sus celulares.

Ya va siendo hora que las autoridades, sean de donde provengan se unan para trabajan mancomunadamente en el control de la ciudad, urge un ordenamiento ciudadano vehicular y peatonal, frenar tanto y tanto abuso del bien común: parques descuidados, malolientes, sucios, veredas obstaculizadas por el mercado informal, limosneros; calles utilizadas como talleres, escenarios de malabaristas, limparabrisas bravos, vendedores de chucherías, carameleros o como estacionamientos vehiculares de largas horas.

Las autoridades deben promover que haya cambios en el currículo de las instituciones educativas para que se inserte la educación vial; lo venimos pidiendo durante años, es un mal que arroja estadísticas en rojo, no se puede seguir viviendo en el desorden, la desorganización y que las autoridades se enfrasquen en situaciones intrascendentes y se olviden de la tierrita linda, la cuna del sol, por eso te quiero Ambato, posponiendo los intereses ciudadanos.

Para qué están los estamentos de gente, educación, cultura de los gobiernos seccionales que cada fin de semana promocionan en los diarios de la localidad, las obras que cuestan miles de dólares y que al poco tiempo asoman destruidas por la falta de educación y amor a la ciudad. Si en algunas calles del centro no pueden controlar el tráfico, peatonicen los fines de semana, en feriados, en vacaciones de los estudiantes y denle vida ciudadana que por lo menos va a disimular la visible desorganización.   (O)     

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