Todos perdimos / Editorial

Editorial


   Si bien ayer se dio con la culminación del paro nacional volviendo a la paz, ni el gobierno, ni el sector indígena fueron victoriosos, ya que, lo único que ganamos los ecuatorianos fueron pérdidas millonarias en todo ámbito laboral, generando un retroceso comercial. 

   Fueron 18 días de no poder laborar con tranquilidad, hubo muertes y heridos, actos violentos por grupos infiltrados, mercados cerrados, en fin, un sinnúmero de situaciones negativas que afectaron la economía del país; la salud mental de las personas se vio afectada por el miedo y la inseguridad. Las autoridades locales no se pronunciaron. 

   No aprendimos nada del paro de octubre de 2019 y, esta vez, la afectación fue mayor. La gente honesta y trabajadora que vive del día a día, sin duda, colapsó su economía; los sectores industriales y productivos fueron limitados para su trabajo diario, al tener cerradas las carreteras y principales vías de acceso. 

   Artículos de primera necesidad como gas y alimentos en perchas en supermercados fueron condicionados; la histeria colectiva y la desesperación por obtener estos productos fue mayor. Valió la pena todo esto. Acciones legales contra las personas que causaron terrorismo en todo el país deben ser aplicadas. 

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