Teatros: ¿Espacios para espectáculos de lucha libre? / Jéssica Torres Lescano

Columnistas, Opinión

Hace poco llegó a mis manos la Revista “Semana Teatral”. El fascículo tenía como finalidad difundir las actividades culturales de Ambato. Revisando las páginas de la edición de 1936 no dejé de extrañarme al leer que los teatros fueron espacios destinados para espectáculos de lucha libre. Como bien se sabe, los teatros son lugares originalmente creados para la representación de obras. ¿Por qué había cambiado su utilidad inicial? Inmediatamente recordé la investigación de la historiadora Agatha Rodríguez Bustamante (2019) para el caso de Cuenca quien señala que en las instalaciones de los teatros de mediados del siglo XX coexistieron varias actividades culturales destinadas a la literatura, la poesía, la música e incluso el cine.

Y en Ambato sucedió algo similar, sumándose a la agenda variada de los teatros: los eventos deportivos. Claro ejemplo son los espectáculos de lucha libre en el Teatro Viteri lo que demuestran los matices de estos lugares de entretenimiento en el siglo XX que no siempre eran ocupados para obras de teatro. El deporte de lucha libre -considerado aún desconocido en Sudamérica para 1936- contó con la participación de deportistas internacionales como el nicaragüense Moisés Rudaev. Del contendiente ecuatoriano Gustavo Aguirre se destaca “su espíritu altamente deportivo, y los conocimientos y experiencias adquiridos en viajes que efectuará a Norte y Centro América […] ganando varios campeonatos en el exterior” (Semana teatral 1936).

Pero hay más… la Revista Semana Teatral nos proporciona abundantes pistas del pasado que permiten reconstruir el suceso y situarlo en el acontecer académico nacional. Se debate la supresión de la cátedra deportiva dictada por Gustavo Aguirre en la Universidad Central bajo el argumento de la falta de afición en la juventud universitaria. En este sentido, el evento de lucha libre no puede ser visto fuera de su contexto, a breves rasgos se vislumbra la Revista Semana Teatral como una plataforma para publicar peticiones a las autoridades locales y nacionales,  el impulso deportivo que procuraba mantener cuerpos sanos y “levantar el espíritu deportivo ecuatoriano que está tan decaído” (1936) y los cambios de sentido de espacios como los teatros… son tantos los temas pendientes por estudiar en los archivos de Ambato del siglo XX, ¿nos quedamos con la intranquilidad o empezamos a impulsar la formación en investigación histórica? (O)

Historiadora

jesspamela.26@gmail.com

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