Sorprendidos en plena extorsión

El miedo no llegó de golpe. Se fue instalando poco a poco, mensaje tras mensaje, en la pantalla del teléfono de una joven ambateña de 25 años.
Al otro lado de la aplicación móvil, desconocidos le exigían 2.000 dólares a cambio de no atentar contra su vida ni la de su familia. Las amenazas eran directas, insistentes y cada vez más intimidantes.
La presión psicológica terminó por quebrar su resistencia. Siguiendo las instrucciones que recibía, realizó una primera entrega de 100 dólares, con la esperanza de que aquello terminara allí. Pero el silencio no llegó. Las exigencias continuaron.
Con el temor acumulado y la preocupación por la seguridad de los suyos, la joven decidió denunciar el caso ante la Policía Nacional.
De inmediato se activaron unidades especializadas: la Dirección Nacional de Investigación de Delitos Contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Secuestros y Extorsión (Dinased) y la Unidad Nacional Antisecuestros y Extorsión (Unase) Sierra Centro.
Durante varios días, los agentes ejecutaron diligencias investigativas y técnicas especializadas para rastrear el origen de las amenazas y ubicar a los responsables. El trabajo permitió identificar el punto donde se concretaría una nueva entrega de dinero, acordada bajo las mismas condiciones de intimidación.
La tarde del 19 de febrero, alrededor de las 17:30, en el sector del parque 12 de Noviembre, los uniformados montaron un operativo discreto. Desde distintos puntos observaron el movimiento en la zona hasta que detectaron a dos hombres en actitud sospechosa.
Según el reporte oficial, los individuos recogieron el paquete dejado por la víctima e intentaron retirarse rápidamente del lugar. No avanzaron mucho. En cuestión de segundos fueron interceptados y neutralizados por los agentes, que procedieron a su aprehensión en flagrancia.
Los detenidos fueron identificados como Erick Jonathan B., de 29 años, y Dennis Alexander R., de 27, ambos ecuatorianos y sin antecedentes registrados. Tras su captura, fueron puestos a órdenes de la autoridad competente para el respectivo proceso judicial.
Como indicios del presunto delito se levantaron 100 dólares en efectivo, dos teléfonos celulares y una envoltura plástica de color negro.
Lo que empezó como una cadena de mensajes intimidantes terminó con un operativo en plena zona céntrica de Ambato.
La denuncia oportuna permitió frenar la extorsión y evitar que el miedo siguiera marcando la rutina de una joven y su familia. Las investigaciones continúan para determinar si existen más posibles víctimas vinculadas a este caso. (i)
