SOR GIACINTA VALLOTTO

Columnistas, Opinión

Me honro  haber sido alumno de primer grado en la escuela católica González Suárez de mi primera profesora y maestra ejemplar LA MADRE GIACINTA VALLOTTO que funcionaba en el sitio donde hoy en día está el Santuario Diocesano San José Custodio  del Redentor  Padres Josefinos. Honor y gloria de haber sido educado por las religiosas Doroteas y los Padres Josefinos.

Sor GIACINTA VALLOTTO la profesora abnegada y madre convencida como tal que no solamente fue profesora sino madre de todos los niños que alcanzábamos su mirada, alumnos y compañeros para el recuerdo de las aulas de primer grado INESITA que en ese tiempo era prohibido  las aulas mixtas, WUALMORE ANDRADE y PERICO GONZALEZ.

Después de la Casa Procura de Quito, fue  ésta  la segunda puerta que las Misioneras Doroteas abrieron fuera del Vicariato Apostólico del Napo.

Al  preguntar el por qué , la única respuesta válida  fue que las Hijas de Monseñor Farina llevaron y  llevan en sí el acuciante ardor apostólico de su fundador: “Abrazar el mundo entero”.

Los orígenes de la comunidad religiosa de “La Vicentina”  están estrechamente unidos al nacimiento  de la “Escuela Rodríguez Albornoz”. Esta obra educativa fue fundada por la Señorita INES RODRIGUEZ ALBORNOZ, mujer altruista, noble e inteligente, atenta a la voz del corazón, que supo mirar la vida  y el futuro de la mujer. Su ideal fue dar educación  católica a la niñez de los estratos sociales más marginados y vulnerables de la ciudad. Para tan alto fin invirtió los recursos

materiales que poseía, ejerciendo de esta manera, un auténtico servicio a la comunidad . En su honra y para perennizar sus apellidos, se le nominó “Rodríguez Albornoz”  a esta obra educativa.

La pequeña escuela empezó a funcionar en una casa arrendada, junto al parque de la Madre, en la ciudadela Vicentina. Se abrió con 106 alumnos: 62 niñas y 44 niños matriculados en los tres primeros grados, con tres maestras fundadoras: la señora Teolinda Galarza y las señoritas Rosita Castillo y Beatriz Constante, mas una profesora especial de Educación Física y  la señora Maruja de Buenaño como Directora encargada.

Desde sus inicios, la fundadora quiso dar  identidad católica, por lo que el mismo año, por consejo de Monseñor  Bernardino Echeverría Ruiz, Obispo de Ambato, dialogó con la Superiora  Provincial Sor Ana Ancilla Pangrazio  para  que sean las Hermanas Doroteas quienes colaboren como maestras en la obra que había iniciado.

En efecto llegaron las religiosas Doroteas italianas y ecuatorianas a la escuelita y empezaron su ardua e incansable labor, aunque su residencia estaba en la comunidad de Doroteas en el Seminario de los Padres Josefinos, en el barrio Bellavista.

Las primeras Hermanas son: SOR GIACINTA VALLOTTO, SOR FLORIANA SANTOMASO y  SOR TERESA ALVAREZ.

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