Sin sistema / Mauricio Calle Naranjo

Columnistas, Opinión

Las redes sociales (RRSS) transformaron el mundo de tal manera que muchas personas dedican su tiempo varios minutos al día al uso de estas aplicaciones, ya sea de ocio o para realizar alguna actividad económica. Por esta razón el pasado lunes 04 de octubre debido al corte de servicio por 6 horas aproximadamente, los usuarios de Facebook, Instagram, WhatsApp pasaron incomunicados y desesperados al no encontrar otra forma de comunicarse, al parecer las RRSS causan adicción en sus consumidores. De cualquier manera, su uso es tan amplio y dinámico que en la gran mayoría de trabajos las utilizan como pilar fundamental de su comunicación interna y externa.

De forma similar, en Ecuador ayer 11 de octubre la banca virtual de Banco Pichincha dejó de funcionar, perjudicando a sus usuarios al impedir realizar movimientos bancarios. El comunicado oficial del banco señaló que el colapso se debió por temas de ciberseguridad. Por otra parte, el impacto de no tener sistema en la banca con más clientes en el país, produjo a nivel nacional fuertes inconvenientes al no poder cerrar transacciones que tenían planificadas en esta fecha, la gente no pudo utilizar ni mover su dinero por transferencias.

Con estas experiencias detalladas en los anteriores párrafos, se visualiza claramente como el internet han cambiado el modo en que las personas se interrelacionan, socializan y efectúan negocios. La población actualmente depende de su celular inteligente para demasiadas actividades en su diario vivir, lo cual ha sido bien recibido porque facilita la ejecución de ciertas tareas, en consecuencia, voluntariamente aceptamos la dependencia del internet en la vida cotidiana.

Es momento de reflexionar con respecto al manejo de la tecnología, por ningún motivo la sociedad puede depender exclusivamente de aplicaciones virtuales. Lo mejor es llevar un equilibrio, sin llegar a los extremos de convertimos en hombres de las cavernas o en adictos del ciberespacio. “La tecnología es un siervo útil, pero un amo peligroso” (Christian Lous Lange). (O)

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