Simbolismo con cultura y tradición que perdura

Interculturalidad
Los ‘Diablos de Píllaro’ hicieron su presentación en febrero, deleitando a los visitantes. (Foto El Heraldo)

Recordar los tradicionales bailes con los reconocidos ‘Diablos de Píllaro’, sin duda, emociona a la población, quienes mantienen tradiciones y simbolismos que caracterizan a cada personaje. Desde que inició la campaña ‘Quédate en Casa’, algunos artesanos empezaron con la confección de máscaras.

Los coloridos trajes luego de la emergencia sanitaria se verán con mayor fuerza y sobre todo con entusiasmo para revivir aquellos momentos de alegría, danza y tradición.

La ‘Diablada de Píllaro’ es una celebración popular que ha crecido en la última década. Según cuenta la historia, en épocas coloniales los indígenas se disfrazaban de diablos en repudio a las prédicas sacerdotales y al maltrato físico, psicológico, económico y moral que recibían de los españoles.

Es una de las fiestas populares del Ecuador, nació en la época de la colonia española. Esta manifestación cultural, que en 2009 fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial del Ecuador, convoca en enero a miles de personas quienes participan de las llamadas «partidas» o comparsas tradicionales que recorren, en medio de danzas y cánticos, las comunidades rurales hasta el centro de Píllaro.

Actualmente, cada artesano se dedica a la elaboración de nuevas y modernas máscaras, más ahora que deben quedarse en casa para evitar la propagación del contagio del Covid-19. “Todos estamos en casa y nos desestresarnos realizando o confeccionando nuevas máscaras”, dijo Julio López, artesano.

En la confección ayuda toda la familia conformada por su padre, esposa y dos hijos. Todos aportan con la imaginación y creatividad.

Origen de la Diablada

Pese a que existen varias versiones sobre los inicios de la Diablada, la más comentada por adultos mayores y cronistas de la localidad hace referencia a un conflicto entre jóvenes de dos barrios.

El rojo es el color predominante de los atuendos de quienes desfilan e inundan de alegría las céntricas calles de la ciudad. 

Los trajes, además, incluyen flequillos, puños, guaraguas y demás adornos, en tonalidades negras, amarillas, verdes, lilas, marrones y azules.

“Dejamos a un lado la tristeza y nos dedicamos a confeccionarlo que más nos atrae”, dijo Miguel López, hijo de Julio. (I)

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