Silencio que pesa

Columnistas, Opinión

La salud mental masculina es un tema que durante muchos años ha permanecido en segundo plano. Aunque los hombres experimentan emociones, estrés, ansiedad y tristeza al igual que cualquier otra persona, con frecuencia enfrentan una presión social que les dificulta expresar lo que sienten. Desde edades tempranas, muchos reciben mensajes que asocian la masculinidad con la fortaleza, la autosuficiencia y el control emocional, lo que puede llevarlos a ocultar su malestar psicológico.

Diversos estudios han señalado que las normas tradicionales de masculinidad pueden convertirse en un factor de riesgo para su bienestar psicológico. El psicólogo estadounidense Ronald F. Levant (1992) describió este fenómeno mediante el concepto de alexitimia normativa masculina, que hace referencia a la dificultad aprendida por muchos hombres para identificar y expresar sus emociones debido a las expectativas sociales sobre cómo “debe comportarse”.

Cuando un hombre siente que no puede hablar sobre sus preocupaciones, es más probable que experimente síntomas de ansiedad, depresión, irritabilidad o agotamiento emocional. En algunos casos, estas dificultades no se manifiestan mediante tristeza evidente, sino a través de conductas como aislamiento, agresividad, abuso de sustancias o una dedicación excesiva al trabajo.

La estadística preocupante de la OMS, ha señalado que los hombres presentan tasas más elevadas de suicidio consumado en la mayoría de los países del mundo. Esto no significa que sufran más trastornos mentales que las mujeres, sino que suelen buscar ayuda psicológica con menor frecuencia y recurrir a acciones más letales cuando atraviesan crisis emocionales fuertes.

Uno de los principales obstáculos para el cuidado de la salud mental masculina es el estigma. Muchos hombres temen ser percibidos como débiles si buscan ayuda psicológica o expresan vulnerabilidad. Sin embargo, reconocer las propias dificultades requiere valentía y constituye un paso importante hacia el bienestar. Acudir a terapia no significa incapacidad para afrontar los problemas, sino la decisión de conocer y desarrollar herramientas más efectivas para manejarlos.

Hay que destacar que el apoyo social es uno de los principales factores protectores frente a la depresión y otras dificultades psicológicas. Mantener relaciones cercanas con familiares, amigos o pareja permite compartir preocupaciones y reducir la carga emocional.

Promover conversaciones abiertas sobre la salud mental masculina beneficia no solo a los hombres, sino también a familias y comunidades. Como afirmaba Levant, “la salud emocional no depende de ocultar los sentimientos, sino de aprender a reconocerlos y expresarlos de manera saludable”. 

Hablar sobre las emociones no es una señal de debilidad. (O)

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