¿Será pura coincidencia? / Guillermo Tapia Nicola

Columnistas, Opinión

Protestas ciudadanas en Colombia, contra una propuesta de reforma tributaria nacional, degeneró en abusos, incendios, asaltos y más anomalías y delitos, que se suceden de la mano o “enmascarados” en acciones aparentes de resistencia poblacional; sirvan para recordarnos lo ocurrido en nuestro país en octubre de 2019, tanto como los acaecimientos que el año pasado tuvieran lugar en Chile, Honduras y Argentina, con expresión de similares actos de violencia e inconformidad.   

Lo interesante de esta remembranza, radica en la invitación a imaginar la existencia de posibles “coincidencias” en -por lo menos- tres de los cinco escenarios en referencia, si no en todos, y lógicamente, encaminarnos a suponer, con cierta dosis de certidumbre, que detrás de ellos habría también “algo” o “alguien” interesado en calentar los ambientes democráticos, para recuperar espacios perdidos o simplemente generar la desazón popular y finalmente “pescar a río revuelto”.  

Lo dicho, sirva como advertencia al próximo gobierno ecuatoriano para que ponga atención y no descuide esta suerte de ‘ensayos caóticos’ y asuma con oportunidad, previsiones y decisiones que correspondan, a fin de garantizar la seguridad nacional, y que la instancia encargada de ella, cumpla a cabalidad su rol de investigación, acción temprana e intervención, para impedir, sofocar y sancionar a quienes propician y buscan el descalabro democrático, privilegiando el vandalismo y el caos.     

Muy grato entonces escuchar que el presidente electo, en una de sus últimas entrevistas, ha anticipado que procederá a la eliminación de la SENAIN/CIES (policía política del correísmo) y que las tareas de inteligencia retornarán a las Fuerzas Armadas y a la Policía Civil Nacional.  

Cuando en el ideario de los partidos o movimientos y sobre todo en el de sus líderes, se enarbola la palabra “libertad” como su principal valor político y, en acción inminente, se agrega a los vocablos: de expresión, de inversión, de educación, de elección, de decisión, de asociación, entre otros, se consigue dar fuerza y concreción a emprendimientos ciudadanos innegables.  

A mediados de semana tuvo lugar, al otro lado del charco, un acto eleccionario en el que se puso a prueba y estuvo de manifiesto la palabra “libertad” en los términos que anoto. El resultado no se hizo esperar. El grupo político que abanderó su propuesta con el vocablo se hizo de una amplia mayoría frente a otras facciones de tendencia contraria y se ha vuelto a posicionar en la Presidencia de la Comunidad de Madrid.  Es que, la ciudadanía ya no come cuentos y, no solo asume como propios los argumentos libertarios, sino como certidumbres de un accionar que -sin engaños- los llevará hacia mejores días.   Cuentas claras y chocolate espeso, dice el refrán.   (O)

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