Septiembre mes de reformas urgentes / Ec. Mg. Diego Proaño

Columnistas, Opinión

Una vez que la Asamblea Nacional retomó sus actividades y el gobierno entrego los proyectos de ley con el carácter de económico urgente, es necesario acelerar los procesos para su tratamiento, observaciones, modificaciones, debate y aprobación de tres de las cinco leyes que requiere el país, para incentivar la producción nacional e inversión extranjera y permita la tan esperada reactivación económica. Las que primero se tratarán son: reformas laboral tributaria y monetaria, quedando en espera el Código orgánico integral penal y la Ley migratoria.

La reforma laboral, debe aclarar y facilitar la contratación en el sector privado, la intensidad de las jornadas, el pago de todos los beneficios de ley indistintamente el número de horas que se labore, inclusión laboral, empleo juvenil, flexibilización laboral, pago de horas extraordinarias y suplementarias y la creación de una jubilación patronal, entre otros aspectos que, de seguro pondrá en claro las nuevas reglas de juego para patronos y empleados.

La tan anunciada reforma tributaria en cambio, debe propender al cumplimiento de una de las recomendación del Fondo Monetario Internacional como es el incremento en 1,5% de recaudación respecto al PIB, esto es unos 1.500 millones de usd adicionales, para ello se plantea un mecanismo de simplicidad tributaria que aclare y facilite el pago de impuestos, obligaciones tributarias y fiscales a empresa y familias en un solo pago de ser posible, para que legalmente se castigue con mayor severidad a quienes cometen actos de evasión y elusión con el Estado, que a decir del Banco Mundial, en Ecuador se pierde unos 1.000 millones de usd al año por estas infracciones y, porque la carga fiscal de 20,5% una de las más altas en América Latina, descienda. En verdad empresario y consumidor requieren, se libere fondos para comprar y vender y levantar la economía.

Finalmente, la reforma monetaria, que venga con la gran noticia de reducción de tasas de interés que castiga hasta el 30% en microcréditos minoristas que recibe un pequeño emprendedor (cuando tiene la suerte de calificar como sujeto de crédito), para que se castigue a quienes irrumpen con el sigilo bancario, como actuar en insolvencia, las nuevas formas de pago (billetera móvil por ejemplo), el encaje bancario como mecanismo de supervisión y control de depósitos y sobre todo la conformación de la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera, que con su actual estructura no permite la participación de usuarios del sistema financiero, clientes, bancos, cooperativas, mutualistas, emisores y operadores de tarjetas de crédito, solo de autoridades gubernamentales.

Con estas tres reformas y en espera de otras urgentes, se cree dotar a emprendedores, empresarios, inversores e innovadores de herramientas legales, tributarias y financieras que requieren para apostarle al país, poner en juego sus recursos, ideas y proyectos, hay que inyectar optimismo y leyes adecuadas para que llegue la inversión extranjera, para que el índice de riesgo país descienda, para que se detenga la desaceleración de la economía y para promover a nuestro importante sistema de economía popular y solidaria, solo así podremos proyectar nueva y mejor imagen de país, casa adentro y al exterior. (O)

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