Salud mental / Alejandra Sánchez Torres

Columnistas, Opinión

El 10 de octubre se celebra el “Día Mundial de la Salud Mental”, el cual, permite hablar y visibilizar los problemas actuales con respecto a la salud mental de la población, al malestar existente y a la búsqueda de posibles soluciones. Esta problemática es un tema altamente invisibilizado que conlleva un estigma social, sobre todo en Latinoamérica.

La salud mental debe ser entendida más allá de un concepto dicotómico de sentirse bien o mal, como un espectro dentro del bienestar del ser humano. Este bienestar de nuestra psique, siempre se ha visto como un aspecto secundario con respecto a la salud física, ya que, generalmente nos recomiendan realizarnos exámenes médicos cada cierto tiempo, tomar multivitamínicos, comer saludable, y otras sugerencias para cuidar de nuestro cuerpo. Ante alguna señal de enfermedad acudimos a un doctor. Sin embargo, le prestamos muy poca atención a nuestra mente y emociones, no tenemos en consideración que tanto el bienestar físico como el mental coexisten, se retroalimentan y son igual de importantes.

La vida es muy distinta cuando empezamos a cuidar de nuestra salud mental, ocupándonos cada día de proporcionarle bienestar a nuestra mente y a nuestro corazón, no únicamente de manera ocasional o en situaciones difíciles. Hay que empezar a darle pequeñas dosis diarias de estímulos a tu psique y para ello puedes hacer una lista  de recursos que te produzcan placer, alegría, emoción, paz, etc. Mi lista de recursos es: leer un libro, escuchar música alegre, meditar, hacer ejercicio, journaling, así me permito descansar sin culpa.

Es importante comenzar a normalizar el cuidar de nuestro bienestar mental y de las personas cercanas a nosotras, identificar cuando existe malestar y buscar guía y apoyo tomando en cuenta que la salud mental es dinámica y trabajable.

Finalmente, hay que tener en cuenta el impacto de la mente en el cuerpo, las investigaciones muestran que un gran porcentaje de las enfermedades físicas provienen de la psique, de exceso de malestar no procesado.

No hay que esperar a estar mal, siempre se puede tener un poco más de bienestar, de paz, de calma y de alegría. (O)

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