Sabor ancestral que une a Gualaceo

En el corazón del cantón azuayo, entre su riqueza artesanal y su arquitectura colonial, late un tesoro gastronómico que trasciende fronteras: el tradicional hornado gualaceño.
Más que un plato típico, representa un valioso símbolo de identidad cultural e interculturalidad que las familias locales han preservado y transmitido con orgullo de generación en generación.
El ritual inicia antes del amanecer. Las expertas hornaderas seleccionan cerdos de crianza local y aplican un adobo tradicional, cuyos secretos mejor guardados combinan especias autóctonas y chicha. El secreto de su incomparable sabor reside en el lento horneado en viejas estructuras de ladrillo alimentadas con leña. Este proceso ancestral garantiza una carne suave y jugosa por dentro, envuelta en un cuero dorado e irresistiblemente crocante.
Servido generosamente con tortillas de papa o llapingachos, abundante mote blanco, encebollado fresco y la tradicional salsa de ají, comer en el Mercado Central de Gualaceo es una experiencia sensorial completa. Entre la algarabía y el aroma ahumado que impregna el ambiente, este legado vivo dinamiza la economía local, atrayendo a miles de visitantes y consolidándose como el indiscutible orgullo culinario de la región. (I)
