¿Quién controla? / Mirian Delgado Palma

Columnistas, Opinión



Se ha iniciado un nuevo ciclo escolar 2019-2020 y con aquella el inicio de nuevas ilusiones y perspectiva en la formación integral de los educandos, con la firme esperanza de que, cultivados en las diversas ciencias, destrezas, valores y principios, será el mejor camino para encontrar vías de redención y esperanza que respondan a los nobles ideales nacionales como el patrimonio único de la grandeza de un pueblo.

La educación es considerada como un proceso consciente y sistemático por el cual se forma el individuo para ofrecer el desarrollo armónico de su personalidad. La educación, desde el punto de vista de la formación del educando, durará para toda la vida, Este proceso consciente de educar conduce al bienestar material y espiritual.

Dentro de la educación el medio más importante es la transmisión de conocimientos técnicos científicos e intelectuales; y, también la entrega de normas socioculturales que regulan los comportamientos personales y colectivos.

La enseñanza, como transmisión de conocimientos, planeada y sistematizada, tiende a asegurar en el educando un desarrollo que le facilite, utilizar el talento mediante la realización de un proceso en el que predominen los principios de continuidad, repetición y reforzamiento establecido por los pedagogos.

Esta tarea le corresponde exclusivamente al maestro, de manera que esta delicada labor se encuentra en las manos del Maestro, del que depende la gran obra que espera la Patria. Las autoridades de los establecimientos educativos tienen sobre sus hombros esta ardua y fina tarea de formar generaciones, ofreciendo toda son necesarios para su formación.

Por tanto, la educación es un servicio que ofrece el Estado para la población en proceso de formación. Si se trata de un servicio, quien oferta el mismo debe contar con todos los insumos necesarios para cumplir esta inalienable misión.

Contradictoriamente en algunos establecimientos privados, según las denuncias de los “explotados padres de familia’’ que a diario se escuchan en las emisoras, se manifiesta que en la lista de útiles se incluyen artículos que no tienen ninguna relación con el proceso Enseñanza-Aprendizaje y que sirve para otros menesteres como, materiales para trámite de correspondencia, limpieza de baterías sanitarias e instalaciones y más. Estos “abusos descarados”, ¿quién controla?

Es un vía crucis para el pobre padre de familia que con su escuálida economía tiene que dotar de materiales que les corresponden a los dueños de los establecimientos educativos, que lucran con el dolor de los padres de familia y están obligados a que salga de sus bolsillos el costo de los insumos.

Por ética, moral y responsabilidad, “los dueños” deberían facilitar el servicio educativo, dotando de los recursos que no les corresponde a “los padres de familia”. Los deshonestos no serán todos, pero que hay que poner mano dura a estos desaprensivos e indelicados dueños, hay que hacerlo para poner fin a estas vivezas y arbitrariedades, que se dan en cada ciclo lectivo. ¿Qué ejemplo están dando a sus discípulos?

Deja un comentario