¿Qué país queremos?/ Edison Narváez Z.

Columnistas, Opinión

A seis meses de la elección presidencial, en medio de la poca credibilidad de la Asamblea Nacional y de esta pandemia que no da tregua, los ecuatorianos nuevamente nos aprestamos a vivir un inusual proceso electoral; en el cual nuevamente recibiremos engañadoras promesas y palabrerías populistas de una docena de potenciales candidatos a la presidencia de la república.

No obstante, los ecuatorianos comprometidos con nuestro país, tendremos que acudir responsablemente a sufragar, desinformados y llenos de desconfianza por la consabida descomposición de una clase política que trabaja en función de intereses personales y partidistas. ¡Triste realidad!, muchos votarán a “cara o sello” sin tener un sentido de pertenencia para con el país, ni de valor cívico……Pocos razonaremos el voto.

En este contexto, ¿Cuál es el país que queremos?  Queremos un país con una prospera sociedad, en donde el estado sea lo más pequeño posible, que se ajuste a un presupuesto racional, que privilegie la seguridad, la salud y la educación; a la final este presupuesto se financia principalmente con los impuestos de todos los ecuatorianos. Adicional si el tamaño del estado se reduce, también debería reducirse la carga tributaria.

Queremos un país con un Código de Trabajo que permita mejorar la vida de los ciudadanos respetando sus derechos, en este sentido las reformas laborales deben ser transparentes, facilitando tanto la contratación como la desvinculación, jornadas flexibles y salarios con base en la productividad es decir que beneficie al trabajador sin perjudicar al sector empresarial.

Queremos un país con un estado que sea solidario con el sector jubilado, en este sentido es necesario generar la posibilidad de que los trabajadores puedan elegir el sistema de ahorros y el sistema de salud que más les convenga.

Queremos un país en donde el estado pueda ser solidario con su pueblo, y que en tiempos de déficits fiscales se maneje una austeridad basada en reducciones del gasto público y no en el incremento de impuestos; se debe considerar que las reducciones en gasto generan expectativas en los inversionistas pues estos consideran que los impuestos tienden a la baja.

Más allá de lo anotado, ¿Qué nos corresponde como ciudadanos? Pues asumir el rol que nos toca y entender que el destino de nuestra patria sí puede estar en nuestras manos – ¿Cómo?   Informándonos y entendiendo la problemática del país para demandar de los candidatos programas serios, de esta manera podremos sufragar con responsabilidad, así también nos permitirá entender el gran daño que ha causado el populismo durante muchos años. De la misma manera es menester observar comportamientos éticos en nuestro día a día, para tener la moral de exigir a nuestros gobernantes transparencia en su accionar, para evitar la corrupción que nos seduce a todos. Queremos un país sin corrupción ¿verdad?, evitarla también está en nuestras manos. (O)

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