Psicoanálisis de un pendejo / Dr. Guillermo Bastidas Tello

Columnistas, Opinión

El problema no es el mundo, el problema son los pendejos que habitan en este universo y vaya que son universales e infinitos igual que la estupidez humana.

El pendejo es uno de eso actores sociales más comunes y populares de América Latina, perdón del mundo porque los pendejos son mundiales, los encontramos en el día a día, en el liderazgo politiquero, en los supermercados, en las Universidades, en las Federaciones, en las diversas profesiones y artes; muchos pendejos se forman en sus primeras relaciones sentimentales y son perseverantes.

Ser pendejo no es ser pelele, muñeco, monigote, títere o polichinela, a veces un pendejo puede dirigir las masas populares, ser director de un policlínico, gerente de una empresa, puedo ser yo mismo o tú mismo, pero no deja de ser más que un pendejo con fecha de caducidad.

Los que nos preguntamos siempre es: ¿Qué elementos hacen distinguible a un pendejo de un sapo con básico sentido común?  ¿Qué tipo de acciones y conductas pueden ser calificadas como pendejada? ¿Sobre qué base constitucional, filosófica y psicoanalítica se fundamente la existencia del pendejo? Difícil de contestar, pero intentaremos adentrarnos en este personaje para entenderlo más que justificarlo psicoanalíticamente.

El primer elemento que define a un pendejo es la violación de normas legales o sociales; las cuales no son transgresiones cualquiera, ya que el incumplimiento de una norma jurídica no hace que uno sea un pendejo, sino un delincuente. Se trata de una forma de transgresión “ingeniosa-tramposa”. En ese sentido se dice que el pendejo es “el que la sabe hacer”, si van a robar roben bien dice la sabiduría.  Hay un saber detrás del acto transgresor de un pendejo, él sabe como transgredir y como hacerlo sin que nadie se de cuenta de la pendejada que está haciendo. No puede haber transgresión “astuta y sagaz” sin un mínimo grado de consciencia de las normas y de la consciencia de las masas.

Esa transgresión ingeniosa, sutil, perspicaz nos lleva a la segunda característica que intenta definir al pendejo: el éxito. No hay pendejada sin éxito. La perspicacia de la transgresión tiene que buscar a capa y espada el aseguramiento del éxito. Es más, la obtención del éxito es la posibilidad misma de existencia y supervivencia del pendejo, aclaremos que el pendejo es el que la sabe hacer bien, pues el no hacerlo bien lo convierte en un pusilánime humanoide al servicio de los grandes Pendejos de la historia.

Estimado lector de qué lado estas viviendo….sos pendejo o no , ya es hora que definas tu vida.

El pendejo es un sujeto lleno de deseos y de placer, más no de justicia social, el pendejo no tiene ni Dios ni ley y si lo tiene, lo tiene de sus labios para afuera (GJBT), cuídate de los pendejos y sus pendejadas.

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