Priorizan alimentación saludable

La agricultura urbana continúa consolidándose como una alternativa sostenible para mejorar la alimentación, fortalecer la economía familiar y promover el cuidado del medio ambiente en Ambato.
A través del trabajo que desarrolla la Fundación Proyecto Salesiano, decenas de familias han encontrado en la producción agroecológica una oportunidad para cultivar alimentos saludables, generar ingresos y adquirir conocimientos sobre el manejo de huertos urbanos.
Kléber Sánchez, técnico instructor de la Fundación Proyecto Salesiano, explicó que el proyecto agrícola de la Granja Don Bosco inició en 2019 y, gracias a su crecimiento, actualmente produce hortalizas como zucchini, lechuga, brócoli, coliflor, remolacha, cebolla, tomate y pimiento, además de impulsar un nuevo proyecto para la producción de uvilla. Indicó que el proceso se realiza sin productos químicos, garantizando alimentos frescos y de calidad.
Asimismo, señaló que la fundación ofrece plántulas, abonos orgánicos y asesoría técnica para que más personas puedan implementar huertos en patios, terrazas o pequeños espacios de sus viviendas.
El programa beneficia a alrededor de 60 familias de escasos recursos económicos, que reciben capacitación y acompañamiento para producir alimentos destinados tanto al consumo familiar como a la comercialización. Parte de la producción se distribuye en supermercados, cooperativas y mercados de Quito, mientras se trabaja en la proyección de exportar uvilla.
Según Sánchez, el objetivo es fortalecer la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición de niños y jóvenes atendidos por la fundación y contribuir al desarrollo económico de los hogares participantes.
Entre las experiencias exitosas destaca la de Laura Portero, ingeniera agrónoma y habitante de la parroquia Martínez, quien hace tres meses decidió iniciar un huerto familiar junto a sus hijos.
En un terreno que permanecía abandonado ahora cultiva lechuga, acelga, apio, tomate, remolacha, col morada, zucchini y otras hortalizas. La iniciativa ha permitido a su familia consumir productos frescos y orgánicos, al tiempo que fomenta en los niños el aprendizaje sobre el valor del trabajo agrícola y el cuidado de la naturaleza. Portero aseguró que continúa capacitándose de manera autodidacta para mejorar sus técnicas de cultivo y animó a más familias a implementar huertos en sus hogares.
Otra beneficiaria es Marina Usuño, de 54 años, quien encontró en la agricultura urbana una nueva oportunidad de vida tras participar en el programa de la Fundación Proyecto Salesiano.
Actualmente cultiva zucchini y lechuga en un terreno de aproximadamente 500 metros cuadrados. Explicó que el zucchini se comercializa con la empresa La Favorita, mientras que la lechuga se vende en el mercado de Santa Clara. Usuño afirmó que la capacitación recibida le permitió aprender a trabajar la tierra y mejorar tanto la economía como la alimentación de su familia.
Los responsables del proyecto hicieron un llamado a la ciudadanía para aprovechar cualquier espacio disponible y desarrollar pequeños huertos urbanos, destacando que esta práctica no solo permite obtener alimentos saludables, sino que también fortalece la unión familiar, promueve el respeto por el medio ambiente y contribuye a construir comunidades más sostenibles. (I)
