Práctica ancestral proporciona lana más fina del mundo

Interculturalidad
Para preparar las esquilas se usan los «módulos de captura», corrales con portones abiertos que se construyen en torno a las vegas, lagunas o humedales por donde suelen circular las vicuñas. (Foto EFE)

Buenos Aires, (EFE).- La vicuña es un símbolo de la puna andina en países como Argentina. Y en torno a este camélido silvestre, de simpático aspecto, se conserva, adaptada a los tiempos, una ancestral tradición que los pueblos indígenas iniciaron como método de subsistencia: es el chaku, la práctica de esquila con la que se obtiene, preservando al animal, la lana más fina del mundo. 

También conocida como chaccu, vocablo quechua que significa «captura de vicuñas», esta técnica, originaria de los incas, consistía en rodear, entre varias personas a modo de cordón humano, amplias zonas para arrear a los animales hacia corrales y elegir allí a los aptos para obtener carne o fibra. Después algunos se liberaban.

«Originalmente consistía en el encierro y darle muerte al animal, no todos eran liberados, solo los más chicos o las hembras preñadas. Sin embargo, nosotros hemos reconstruido esa práctica, donde le damos otro valor y significancia, y vamos hacia el aprovechamiento sustentable», cuenta a Efe Carlos Barrionuevo, director provincial de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas de Catamarca, mayor productora de fibra (lana) de vicuña de Argentina.

De octubre a diciembre, en varias zonas del noroeste argentino, miembros de cooperativas andinas, comunidades de pueblos originarios o empresas, todos debidamente registrados, realizan un proceso con enorme atractivo turístico que, siglos después, mantiene su esencia pero mejorando en técnica y cuidado del animal. (I)

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