Pelileo, epicentro de trágico terremoto

Cantones, Carrusel

El historiador y director de la Casa de Montalvo, Carlos Miranda Torres, rememoró los trágicos acontecimientos del 5 de agosto de 1949. Aquel fatídico viernes, a las 2:10 p.m., la provincia de Tungurahua fue sacudida por un crujido subterráneo que dio paso a un devastador movimiento telúrico de magnitud estimada entre 6.8 y 7.5 en la escala de Richter.

El cantón Pelileo sufrió el impacto más voraz al convertirse en el epicentro de la catástrofe geográfica. La intensidad de las sacudidas provocó la destrucción total de la infraestructura urbana local, dejando a la población sumida en la desolación y cobrando la vida de aproximadamente 5.000 personas en la localidad.

El epicentro exacto se localizó en el sector de Chacauco, a tres kilómetros del antiguo asentamiento de Pelileo, en el límite con el cantón Patate. Los deslizamientos de tierra sepultaron por completo el tramo vial que conectaba a ambas poblaciones, colapsando la quebrada y bloqueando los pasos de acceso fundamentales para el auxilio inmediato.

Tras la sacudida inicial, el caos se apoderó de la ciudadanía debido al surgimiento de graves rumores colectivos. La población temía el reventón de La Moya, un depósito subterráneo de agua y lodo estudiado en el siglo XVIII por Alejandro de Humboldt, temiéndose que una masa lodosa arrasara con los escasos supervivientes del cantón.

Pese a que la amenaza de La Moya no llegó a concretarse, la catástrofe dejó al descubierto una grave crisis sanitaria. El colapso absoluto de las redes de agua potable, electricidad y alcantarillado, sumado a la descomposición de cadáveres sepultados bajo los escombros, desencadenó epidemias que complicaron las tareas de rescate de las familias pelileñas.

Ante la magnitud del desastre, la solidaridad internacional no se hizo esperar para aliviar el sufrimiento de los damnificados. Países como Argentina, bajo el liderazgo de Juan Domingo Perón y Eva Perón, así como Colombia, México y Venezuela, enviaron asistencia humanitaria determinante para iniciar el complejo proceso de reconstrucción del cantón.

A lo largo del tiempo, la comunidad pelileña ha demostrado una profunda resiliencia y capacidad de sobreponerse a la adversidad. Pese a que reconstruir la ciudad representaba una labor titánica, el esfuerzo conjunto de sus habitantes y autoridades ha permitido que Pelileo se transforme en un polo de desarrollo económico dentro de la región central del país.

No obstante, las lecciones del pasado exigen mantener la alerta permanente ante la ubicación geográfica del Ecuador en el Cinturón de Fuego del Pacífico. Para los analistas, resulta imprescindible fortalecer los planes de prevención de riesgos e incorporar materias educativas sobre desastres naturales, garantizando así una población preparada ante eventuales fenómenos sísmicos. (I)

Deja una respuesta