Para entenderlo todo

Columnistas, Opinión

El alemán Alexander Von Humbolt, un verdadero polímata que contribuyó grandiosamente a la ciencia desde la geografía, geología, astrología, física, zoología, botánica y más, lo hizo desde una perspectiva holística. Él no veía exclusivamente una planta, la veía como parte de un contexto simbiótico; no veía solo un águila, veía eso y todas las relaciones que forma en el entorno; no veía un bosque como un grupo de árboles, lo veía como todo el ecosistema que este ha creado; no veía el río como un flujo de agua, sino como todo lo que él produce a su paso.

Así, la genialidad de Humbolt tuvo que ver con la integralidad: con ver la naturaleza como una completa red de vida, no como botánica, zoología o geología independientes. “Para entender una parte, decía, es preciso conocer al resto de las partes”.

Este mismo concepto holístico trasladado a nuestro día a día significaría que nada de lo que nos ocurre son hechos absolutos, determinantes e inalterables ni representan por sí solos lo que somos o lo que queremos ser. Un logro académico, por ejemplo, no garantiza necesariamente éxito en la vida; como tampoco construir un hogar representa felicidad perpetua. Para realmente entender la verdad detrás de ellos, debemos integrarlos al macrocosmos de lo que somos y en el que nos desenvolvemos, solo entonces el logro académico y la construcción de un hogar cobrarán sentido.

Un hecho atroz como perder un hijo (incluyo a propósito uno de los más grotescos escenarios que podamos imaginar) previamente secuestrado, torturado, abusado y muerto a manos de sus captores podría significar la ruina y el acabose emocional y sicológico de sus padres si lo entienden como un hecho aislado. No obstante, holísticamente hablando, este supuesto horrorosamente espantoso develaría su verdadera enseñanza al interpretarlo junto con otros sucesos.

En el caso de Humbolt, la verdad holística es que el águila que caza mantiene el equilibrio faunístico del bosque, cuyos árboles y plantas son el hogar de innumerables bichos que a su vez tejen un entramado enorme de hongos al interior de la tierra que generan vida gracias al agua que fluye del río, todo lo cual da como resultado un rico biosistema autosustentable.

De igual forma, el título universitario, el matrimonio o la trágica pérdida de un hijo son parte del misterio de la vida que, sin duda, nos tendrán reservadas una enseñanza (una verdad) que, podría revelarse enseguida o tardar años en ser asimilada; que, podría ser el hecho en sí o algún otro derivado de aquel y que, a su vez, este pueda ser la causa de un nuevo desgraciado acontecimiento o el inicio de algo de inigualable felicidad.

Todo en la vida es un solo tejido de acontecimientos interdependientes e interrelacionados, y es en las relaciones cuando se entiende el conjunto. Hay que aprender a encontrar los lazos que los unen y así entenderlo todo, incluso, sí, de las experiencias más duras y devastadoras. (O)

mariofernandobarona@gmail.com

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