Obsolescencia en las ciudades  

Columnistas, Opinión

El aumento de las temperaturas ha puesto al descubierto la obsolescencia del transporte público, el diseño urbano y la estructura misma de las construcciones, en aquellas ciudades sometidas al calor durante temporadas más largas que el verano. En Estados Unidos se ha llegado a la conclusión que los parámetros con los que se desarrollaron los sistemas de transporte, vivienda y recreación, en la década de los años sesenta del siglo pasado, resultan anticuados para las elevadas temperaturas con las que deben coexistir actualmente los ciudadanos. 

Dado que los humanos, acostumbrados a climas más benignos, desconocen el umbral de resistencia de sus cuerpos a una exposición prolongada a entornos calurosos, padecerían enfermedades y daños a su salud, cuando los lugares donde trabajan y viven contribuyan al aumento significativo de las temperaturas, en lugar de mitigarlos. Serían más comunes los ataques cardíacos por el excesivo calor. 

A esos problemas se sumarían los huracanes y las sequías en vastas zonas de Estados Unidos. La única manera de enfrentar el desafío del calor, en ciudades en las que se ha elevado la temperatura promedio en más de seis grados, es mediante una planificación distinta, con amplios espacios verdes alrededor de las edificaciones, nuevas técnicas y materiales de construcción y un sistema de transporte público renovado y adaptado.

El reciente terremoto en Venezuela dejó ver las deficiencias urbanísticas y de los sistemas de construcción, en la misma capital del país. Con seguridad, también las ciudades venezolanas tendrán problemas con el aumento de las temperaturas. En el Ecuador, con ciudades expuestas a terremotos, erupciones volcánicas y, en cierto modo, a mayores temperaturas, se debe mirar atentamente los desarrollos urbanos en otras latitudes a fin de adoptar las soluciones más aplicables a la realidad nacional.  (O)

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