Nueva Administración/ Mirian Delgado Palma

Columnistas, Opinión


Hoy constituye un nuevo acontecimiento histórico para nuestra ciudad y provincia al entregar a las nuevas autoridades la monumental responsabilidad de ser  insignes  líderes de su pueblo, que confían en el poder y el conocimiento que durante su mandato apostarán al servicio de la colectividad bajo las inalienables premisas de la ética, la moral y el bien común. Aquella perspectiva de la comprensión del quehacer social, conducirá a gobernantes y gobernados por los caminos de la paz, el progreso y el buen vivir. 

Aspiramos que la efectiva administración en el campo público con una visión de largo alcance, se sustenten en acciones estratégicas que  contribuya a lograr niveles de eficiencia y eficacia institucional que abonen al bienestar público. Es muy conocido por todos nosotros que en toda empresa hay cientos de funcionarios que día tras día realizan su trabajo sin ningún esfuerzo de sistematización consciente. Sus actuaciones son determinadas por la tradición, la rutina, las normas impuestas por autoridades sin experiencia, por simples impulsos y hábitos mecánicos. Muchos de estos funcionarios cumplen la misión superficialmente, sin criterios técnicos. En consecuencia, es imprescindible el estímulo y la aplicación de técnicas sistematizadas,  a fin de que cooperen al mejoramiento de la práctica y la teoría de la administración pública.

La misión de las autoridades lleva en sí excelsa responsabilidad de incentivar en sus colaboradores el sagrado deber del servicio a la vida y a la comunidad. El cumplimiento del deber no se basa en el adulo  ni el servilismo. El cumplimiento del deber nos ofrece carácter y voluntad listos a lo grande. En ese momento funciona el deber dentro de la sociedad y establece orden pese a muchas contingencias sociales. Cuando el deber golpea las puertas de la conciencia social, hay un verdadero equilibrio entre el individuo y la existencia colectiva; en ese instante, aparece la responsabilidad que da la plenitud de medios y fines para la convivencia humana.

El servidor público, de acuerdo con su especialización y ubicación  contribuye a desarrollar los objetivos y lograr los fines de las entidades, dando importancia a la planificación y constituyéndole en mecanismo científico para el mejor ejercicio administrativo y para una coordinación  capaz de lograr tratamiento preferente de los problemas sociales. Por tanto, en los servidores públicos descansa la responsabilidad en la investigación, en la planificación, coordinación y dirección de la administración pública. Con la colaboración eficiente de estos servidores se logrará conseguir el bienestar de los ciudadanos y el progreso de nuestra provincia.

A las flamantes autoridades  y su equipo de trabajo, les auguramos los mejores deseos, que armados del bien común, de la verdad, de su sano criterio, de su responsabilidad caminen hacia la deliberación con el anhelo de hacer algo positivo para la colectividad. Esta preocupación tiene honda reflexión sobre las cosas y sus problemas. Revisar el pasado, sentir el presente para considerar el futuro, puede resultar ambiguo o innecesario, pero con certeza indispensable.

Que Dios les de la suficiente sabiduría y humildad a la nueva administración para llevar a su pueblo por  caminos prósperos; y, con seguridad sus nombres quedarán bordados con hilos de oro en los anales de la  historia. (O)

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