¿Nos espera la Deflación? / Edison Narváez Z.

Columnistas, Opinión

En dos décadas de desorden fiscal y de indisciplina económica, la dolarización ha demostrado ser el mejor esquema monetario para un país autografiado por   la corrupción y la poca credibilidad de la clase política; este entorno ciertamente ha generado desconfianza en prestamistas e inversores internacionales.

La dolarización nos ha enseñado que no es necesario estar inundados de billetes para comprar más, sino la disciplina de poder alcanzar un poder de compra. Es decir, la dolarización ha permitido derrocar a la inflación galopante concediendo seguridad a los ingresos de la gente, facilitando el crédito y eliminando los riesgos de la devaluación de la moneda.

La dolarización eliminó al prestamista de última instancia (Banco Central), lo cual obligó al sistema financiero a ser más eficiente, mantener mayores niveles de liquidez y la creación del fondo de garantía de depósitos.

Los retrógrados de la dolarización manifiestan que el país se ha vuelto más caro que otros; ciertamente   no se ha podido vía devaluación controlar este desfase que ha generado problemas de competitividad con el resto de países. Sin embargo, esto no es culpa de la dolarización, si desde su implementación sabíamos que era imperativo ser eficientes y productivos para reducir costos, no obstante, este proceso se ha vuelto ciertamente difícil en una economía caracterizada por el permanente impulso de reformas tributarias que apuntan al pago desmedido de impuestos al sector empresarial.

El entorno que nos espera luego de esta crisis, quizá sea el de una deflación (caída general y prolongada de los precios de productos y servicios, al menos dos semestres seguidos). En términos normales sería bueno que bajen los precios, pero el problema es que esta eventual deflación que nos espera, viene asociada a una escuálida demanda generada por el desempleo; entonces nuevamente tendremos que acudir a la dolarización no para imprimir billetes, sino para buscar la eficiencia del estado, del sector privado y de las personas; ¿Acaso una medida adecuada será el descenso de la tasa activa que cobran las instituciones financieras? Creería que si pues en Economía existen al menos dos formas de crear dinero: A través de una emisión primaria es decir imprimiendo billetes ( en nuestro caso no es posible porque la dolarización no lo permite);  y la emisión secundaria que es el crecimiento del dinero que justamente se origina en las instituciones financieras a través de la generación del crédito a empresas y personas naturales quienes vuelven a depositar el dinero en esas instituciones financieras, generándose la dinámica económica que provoca el aumento de la liquidez en la economía.

Ciertamente el dinero se crea y se expande desde el ejercicio financiero en respuesta a la demanda del crédito. Este proceso requiere la eficiencia desde los diferentes sectores públicos y privados.

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