No deja de sorprendernos / Fabricio Dávila Espinoza

Columnistas, Opinión

“Hoy es un día de esperanza para Ecuador”. Con estas palabras empezó la campaña de vacunación en el país, el 20 de enero, cuando el avión que trajo las primeras dosis de la marca Pfizer/BioNTech fue recibido con cañones de agua, aunque se conoció previamente que llegaría apenas el 10% de la cantidad ofrecida, es decir 8 mil, de las 86 mil vacunas anunciadas. Con este lote se podrá inmunizar únicamente a 4 mil ciudadanos, peor es nada.

La aplicación del medicamento arrancó el siguiente día, a partir de un plan diseñado  por el Ministerio de Salud; pero con una cantidad tan reducida, la priorización es fundamental. Entre los primeros beneficiarios deberían aparecer el personal de salud expuesto de forma directa al contagio y algunos grupos vulnerables. 

Penosamente, 8 mil vacunas al cierre del primer mes de este año, son un mal presagio, controlar la pandemia será un proceso largo y doloroso. Está claro que, desarrollar el medicamento no era el único desafío frente a la pandemia, ahora, en todo el mundo, los países hacen largas filas frente a las casas farmacéuticas para comprar el producto.

De acuerdo al estudio que presenta en tiempo real el Our World in Data (Owid), hasta el 26 de enero, más de 64 millones de personas a escala mundial han recibido al menos una dosis de la vacuna contra el Covid-19. A la cabeza está Israel con el 47% de su población vacunada y le siguen los Emiratos Árabes, con el 27%. El Ecuador casi no figura en este mapa, no llegamos al 1% y hasta el 26 enero, se habría inmunizado a 108 personas, entre ellas, se cuenta a la madre del Ministro de salud y algunos funcionarios públicos que se adelantaron.   

No deja de sorprendernos que no haya llegado todavía la cantidad ofrecida por un gobierno que, a tres meses de terminar su mandato, no ha cumplido con el país. Tampoco deja de sorprendernos que el centro de adultos mayores donde reside la madre del Ministro de Salud haya sido seleccionado, casualmente, para la primera etapa de vacunación. Mucho menos, deja de sorprendernos que el Ministro no pida disculpas y dimita al cargo, como sí lo han hecho funcionarios del gobierno español por haberse vacunado antes de tiempo. No deja de sorprendernos, que el Presidente y todo su gabinete le entreguen el 100% de respaldo al Ministro, señalado por estas irregularidades. En verdad, no deja de sorprendernos.

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