Mantienen viva la cultura ancestral

Interculturalidad
Los tamboreros y pingulleros  quedan pocos en la serranía del país. (Foto El Heraldo)

Comparten  las mejores melodías con el pingullo y el tambor. Se los conoce como tamboreros y pingulleros que quedan poco en  los cantones de Pelileo y Píllaro (Tungurahua), Colta (Chimborazo), Pujilí y Salcedo (Cotopaxi) y Rumiñahui (Pichincha). 

 “Visibilizarlos ha sido un proyecto interesante, porque nos ha permitido identificar a los tamboreros-pingulleros. En San Andrés de Píllaro se nos murieron todos nuestros personajes  y por eso formamos a los nuevos para continuar con la tradición.  Hemos creado una escuela para mantener viva la memoria de estos personajes ancestrales”, aseguró Luis Jiménez, presidente  del Gobierno Parroquial de San Andrés.

El gestor de este proyecto del Intipak Taki es Álex Velasteguí, gestor cultural y también promotor turístico. Es oriundo de Salcedo, provincia de Cotopaxi, asegura que en sus diferentes recorridos por provincias de la Sierra observaba como la banda de pueblo relegaba a los tamboreros-pingulleros y ellos en vez de ser el alma del danzante, eran olvidados.

Cuando empezó el proyecto en el 2014 investigó sobre el personaje para visualizarlos. Al principio identificó a 17 de los pingulleros más representativos del país y el conocimiento que ellos custodian. 

Anotó la ubicación. Estaban en Pichincha, Cotopaxi, Tungurahua y Chimborazo. Velasteguí reseña que estos personajes existían antes de la llegada de la colonia española y su función era entonar simultáneamente el tambor y el pingullo para guiar las fiestas sagradas y otras celebraciones. 

Ellos marcan el paso y acompañan con su música al danzante durante las fiestas. “El personaje del danzante está bien posicionado y no va a desaparecer, pero los músicos han sido reemplazados y el conocimiento se está perdiendo”, lamenta Velasteguí. (I)

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