Mantener cuidado con juguetes y colorantes

La doctora Paola Pico Sánchez, médica especialista en neumología y en trastornos de patología del sueño, alertó sobre los riesgos que representan algunos juguetes y productos infantiles que se comercializan sin control, así como el uso excesivo de colorantes en alimentos dirigidos a niños.
La especialista señaló que en el mercado han aparecido nuevos juguetes como geles, slime y plastilinas que resultan muy atractivos para los niños, pero que en muchos casos no cuentan con registro sanitario y podrían contener componentes tóxicos.
«Al contacto con la piel, que es una barrera protectora y tiene poros, nosotros nos podemos ir envenenando lentamente. No es una condición rápida», explicó.
La doctora indicó que al manipular estos juguetes, los niños pueden exponerse a isocianatos, partículas presentes en algunas pinturas, que ingresan al organismo a través de la piel o por inhalación de polvillos.
Según la neumóloga, la primera reacción suele ser alérgica, con inflamación de la piel y de la vía aérea. Sin embargo, advirtió que la exposición continua puede derivar en cuadros más complejos.
«Estas sustancias tóxicas pueden provocar inflamación aguda y luego inflamación crónica como el asma. En algunos pacientes susceptibles o con patrón genético, incluso pueden ser el vector que despierte alteraciones a nivel hemato-oncológico», detalló.
Por ello recomendó a los padres revisar que los juguetes tengan registro sanitario y evitar aquellos con olores fuertes, colores muy intensos o texturas gelatinosas sin garantía.
La doctora Pico extendió la alerta a la alimentación infantil. Sostuvo que los colorantes artificiales presentes en golosinas, gelatinas y bebidas «chillonas» generan inflamación.
«Una gelatina simple con un colorante rojo ya significa que hay una inflamación en esa ingesta de ese producto. Eso altera nuestra microbiota intestinal y hace que el niño sea más propenso a las infecciones respiratorias», afirmó.
Frente a esto, la especialista recomendó una dieta basada en productos del día, orgánicos, frutas, verduras y hortalizas. También destacó el consumo de lácteos y probióticos como el kefir para mejorar la salud gastrointestinal y el sistema inmunológico.
«No es necesario llenar de vitaminas en jarabe a los niños. La principal barrera es una buena alimentación y evitar los factores de riesgo alérgenos», concluyó. (I)
