Maestros: héroes de la educación

Columnistas, Opinión

Como todos los años el 13 de abril es una fecha muy especial que nos permite recordar y honrar a hombres y mujeres que dedicaron gran parte de su vida para formar, guiar y preparar a niños y jóvenes en el conocimiento y el desarrollo del talento humano. Es una fecha dedicada al ilustre escritor y maestro Juan Montalvo Fiallos, motivo por el cual se rinde homenaje muy especial a todos los grandes educadores que ejercen y ejercieron la docencia con vocación, verdad y con el placer de servir.

Hoy sus ex alumnos son grandes profesionales, emprendedores y trabajadores en general que   gracias a estos ilustres maestros hoy en su mayoría son los grandes triunfadores de la vida. Siendo la gratitud el espejo del alma del ser humano, recordando a los grandes héroes de la formación, del saber y del conocimiento, cuyo único objetivo fundamental era enseñar, guiar y sacar de la oscuridad a sus pupilos con la certeza de que serían profesionales e independientes personas con valores destinados al progreso de la patria. Quien no recuerda a sus primeros maestros y su gran presentación, puntuales, elegantes de terno, pulcros, llenos de humildad, representaban la resiliencia de la vida con lo poco que ganaban, vivieron en la tranquilidad de un hogar, cuya fortuna era la sabiduría que Dios les dio para ejercer la docencia, los buenos recuerdos eran, que al escuchar las voces de ellos muy sonoras saludando al ingresar a clases fomentaban la disciplina, el respeto a los profesores, como a los compañeros de aula que nos invitaban a aprender la ciencia y el conocimiento. Recuerdo la escuela Liceo Montalvo donde recibí mis primeros conocimientos vienen a mi mente el señor Gilberto Parra, al señor Lalama, al señor Guido Montalvo, y el muy recordado señor Neptalí Salazar, luego ya en la secundaria en el glorioso Patrón Bolívar, posteriormente en la Universidad Central, pasaron muchos  con señores profesores,  quienes fueron esos grandes héroes de la educación, la ciencia, la cultura y el saber.

Hoy descansan con la tranquilidad de su jubilación por haber contribuido y entregado a la sociedad, hombres y mujeres valiosos, llenos de virtudes, preparados para continuar con la maravillosa tarea de enarbolar la bandera de la esperanza. A todos los maestros que vivieron para educar, y a los de hoy reciban los más grandes honores basados en sus ejemplos de verdad, equidad, ciencia y conocimiento. (O)

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