Las flores / Editorial

Editorial

Es una pena observar cómo negocios tradicionales como la venta de flores que esperaban noviembre, el Día de los Difuntos, para sacar la inversión del año ahora no lo pueden hacer.

Los cementerios cerrados es la orden y, por ende, las visitas a las tumbas restringidas hacen que este sector de la economía  como es el negocio de venta de flores se detenga. La pandemia nos ha empobrecido e impactado en todos los negocios ya sean grandes, medianos y pequeños.

En estos días, los pintores de tumbas, los que alquilan la escalera, los que llevan agua, los que realizan arreglos generales de flores, tenían su momento para generar ingresos y tener un  micro empleo, ya no lo tendrán.

 Todo se restringe y no hay forma de reactivarlo. El bolsillo de los ambateños sufre y todo es un círculo que no permite la recuperación. El sacrificio por la pandemia no solo es económico, sino también sentimental. Este mes, el virus nos ha dado un respiro ínfimo con disminución de contagios en nuestra provincia, pero no se ha terminado, solo esperemos que no haya rebrote como ocurre en Europa.

En definitiva, los ambateños no podremos visitar a nuestros muertos ni llevarles una flor, solo los acompañaremos con nuestras plegarias y recuerdos. (O)

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