La Movilidad de Ambato / Editorial
La movilidad se ha convertido en uno de los principales desafíos de Ambato. La ciudad ha crecido de manera acelerada en las últimas décadas, tanto en población como en parque automotor, que aumenta cerca del quince por ciento cada año. Hoy circulan alrededor de doscientos mil vehículos por una ciudad cuyas vías, en su mayoría, fueron diseñadas para una realidad muy distinta. El resultado es evidente en las horas pico: congestión, cuellos de botella en los accesos al centro y una circulación cada vez más lenta que nos hace perder tiempo y encarece la vida diaria.
Buena parte de este problema tiene que ver con el debilitamiento del transporte público. Cerca del setenta por ciento de las vías de la ciudad confluyen hacia el centro, y mientras más ciudadanos abandonan el bus para movilizarse en su propio auto, más vehículos se suman al congestionamiento. El servicio urbano, con tarifas congeladas durante más de una década, atraviesa una crisis que ha derivado en reducciones de horarios y frecuencias. Un transporte público deficiente empuja a la gente a comprar vehículo propio, y cada auto nuevo agrava el tráfico: un círculo vicioso que asfixia a la ciudad.
Ambato necesita una visión integral de movilidad. La actualización del Plan Maestro de Movilidad, que reemplazará al que rige desde 2012, es un paso necesario que debe traducirse en acciones concretas: un transporte público digno y atractivo, incentivos para su uso, más estacionamientos, alternativas como las ciclovías y una mejor organización del tránsito en el centro. Resolver la movilidad no es solo una cuestión de comodidad, sino de productividad, medio ambiente y calidad de vida. Esperamos que autoridades, transportistas y ciudadanía trabajen juntos para que Ambato recupere una circulación fluida y ordenada.
