La batalla de New Jersey

Columnistas, Opinión

La participación de Ecuador en el Mundial 2026 deja una sensación difícil de ignorar. El equipo llegó al torneo con expectativas construidas a partir de una campaña sólida en las eliminatorias, una base de futbolistas en ligas de primer nivel y el respaldo de miles de ecuatorianos que hicieron un esfuerzo económico y personal para acompañar a la selección. Sin embargo, el rendimiento colectivo no ha respondido a ese respaldo. La derrota ante Costa de Marfil y el empate sin goles frente a Curazao reflejan un balance de apenas un punto en dos partidos.

El fútbol en Ecuador es el deporte que más pasiones atrae a la afición deportiva, esta vez el 99,9 % de los ecuatorianos estamos frustrados y apenados al ver que nuestra selección de fútbol no ha respondido con las expectativas y con los sueños que ella nos sembró. A esta altura del mundial estamos casi al borde de una penosa eliminación, y hoy de nada valen las justificaciones de que jugamos bien, la suerte no nos acompañó sudamos, corrimos, dimos en los parantes y de que no entraron los goles, eso ya no es justificación, no se puede defender al técnico ni a los jugadores porque los resultados no los defienden a ellos, simplemente en el fútbol el que hace los goles es el que gana y el que no los hace por lo que sea ineficiencia, ineficacia y por falta de calidad es el que empata o pierde un partido. La posibilidad de clasificar a los dieciseisavos de final como uno de los mejores terceros todavía existe siempre y cuando se dé un milagro matemático y este se divide de la siguiente manera. Para que Ecuador clasifique empatando con Alemania, necesitaría una combinación de resultados externos muy específica de otros grupos:

Que República Checa y Sudáfrica pierdan. – Que Bosnia y Qatar igualen. – Que Egipto venza a Irán. – Que España derrote a Uruguay. – Que Cabo Verde gane a Arabia Saudita. – Que Senegal e Irak empaten. Dios mío lindo, en que se metió la Tri, nadita imposible Solo así, la selección de Ecuador estará en la siguiente ronda. 

Desde esta columna de opinión debo aplaudir el masivo respaldo, más de sesenta mil ecuatorianos en el estadio de Filadelfia, en Kansas City. Y hoy en el estadio de Met Life en New Jersey, New York, a las 15 horas, libraremos la última batalla, igual habrá otros sesenta mil ecuatorianos que residen en la manzana grande. Hoy este compromiso ofrece la oportunidad de cambiar la percepción que dejó el equipo hasta ahora. Si eso no ocurre, esta generación corre el riesgo de firmar la participación más decepcionante con jugadores que juegan en Europa y esto no ha garantizado que Ecuador avance en la   Copa del Mundo, no solo por los resultados, sino por la distancia entre las expectativas que despertó y el fútbol que mostró sobre el terreno de juego. (O)

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