Juicios Mediáticos / Editorial
La semana que termina dejó dos hechos judiciales de enorme repercusión nacional. Por un lado, el viernes la Corte Nacional de Justicia condenó al expresidente Lenín Moreno a cinco años de prisión por el delito de cohecho en el caso Sinohydro, relacionado con presuntos sobornos por más de setenta y seis millones de dólares en la contratación de Coca Codo Sinclair. Por otro lado, ese mismo día llegó al país el exministro José Serrano, deportado desde Estados Unidos, para enfrentar el proceso por el magnicidio del excandidato presidencial Fernando Villavicencio. Dos figuras de peso de la vida política nacional respondiendo ante la justicia.
Estos casos demuestran que en el Ecuador se está avanzando en la lucha contra la impunidad, un reclamo histórico de la ciudadanía. Respaldamos el trabajo de los jueces, fiscales, policías y autoridades que, muchas veces bajo presión y amenazas, cumplen con su deber de investigar y sancionar los delitos. Que quienes ocuparon los más altos cargos del Estado no estén por encima de la ley es una señal saludable para nuestra democracia y un mensaje claro de que las instituciones funcionan.
Estos procesos de alto perfil, seguidos con atención por toda la ciudadanía, representan también una gran oportunidad para que la justicia ecuatoriana reafirme su solidez. Es fundamental que en cada uno de ellos se respete escrupulosamente el debido proceso, la presunción de inocencia y las garantías de la defensa, pues solo así las sentencias serán firmes e inatacables, sin riesgo de ser revertidas en instancias superiores o internacionales. La firmeza contra la corrupción y el crimen debe ir siempre de la mano de la imparcialidad y el apego a la ley, porque una justicia técnica, independiente y transparente es la mejor garantía para fortalecer el Estado de derecho y la confianza de los ecuatorianos en sus instituciones. (O)
