JESUCRISTO UN LIDER EXITOSO / Edison Narváez Z.

Columnistas, Opinión

Normalmente, la Semana Santa ha sido un motivo religioso de reflexión, no obstante, también puede vérsela como una oportunidad para aprender el tipo de liderazgo que practicaba Jesús. En la literatura moderna, varios autores consideran que el objetivo del líder es buscar cómo influir en las personas; y ciertamente, un hombre puede influenciar en las personas cuando practica ciertos comportamientos como honradez, respeto, responsabilidad, actitud positiva, etc. Indudablemente, los seres humanos practicamos en mayor o menor medida estos comportamientos, sin embargo, un buen líder debe practicarlos en todo momento y en todo lugar, para que las personas que lo rodean puedan imitar y seguir estos comportamientos

Muchas organizaciones se esfuerzan por tener líderes en su estructura organizacional y hasta capacitan a sus empleados en torno al tema; sin embargo, si la obtención del Liderazgo dependiera solo de la capacitación, las empresas estarían llenas de líderes y la sociedad toda, estaría rodeada de líderes; penosamente, la carencia de líderes es evidente, en la familia, en la empresa y en la sociedad toda.

Como consecuencia de esta ausencia, aparece la figura de Jesucristo, el mismo que desde hace miles de años, ha sido el único y verdadero líder cuya empresa exitosa basada en el amor, ha permanecido incólume a través de los siglos. Resulta un tanto difícil conceptualizar al líder; de una manera sencilla, Peter Druker manifiesta que Líder es el individuo que posee carisma y que hace que quienes lo rodean se identifiquen con sus ideales. Mientras que Tom Peters asegura que el liderazgo es el único camino para lograr el éxito.

Una de las competencias de Jesucristo, que deberían aprender los líderes actuales es el estilo de comportamiento asertivo de este extraordinario ser, él sabía la razón por la que estaba en este planeta, lo cual le permitía guiar a sus seguidores basado en la convicción personal y no en la incertidumbre o en la debilidad, actuaba en base a principios concretos en vez de simplemente ajustarse al estilo de aquellos líderes que establecen las reglas sobre la marcha. Jesús trató a su staff (los 12 apóstoles) como personas importantes, los escuchaba, les respetaba y les amaba con un amor perfecto; evidentemente, nadie puede ser un gran líder a menos que sepa escuchar.

Jesús influyó sobre su gente para que viva con entusiasmo en la prédica y en la consecución de su objetivo: “Anunciar el Evangelio”; les dio  empowerment y les planteó objetivos claros, fue muy generoso  satisfaciendo las necesidades de los demás incluso sacrificando las suyas;  tolerante y comprometido, estableció una pirámide invertida en donde los millones de  clientes (los cristianos) están en lo más alto de ésta pirámide recibiendo el mejor de los servicios (amor) y continúan siguiendo de manera natural a este gran líder exitoso cuya misión y visión aún perduran después de ser planteadas hace  2.022 años.

Esta semana santa recordamos un de los acontecimientos más importantes en la historia de la humanidad, que cambió para siempre la vida de millones de personas alrededor del mundo. Me refiero a la muerte y resurrección de Jesús; el hijo de Dios habitó entre nosotros como un gran líder, dando su vida para que nosotros pudiéramos recibir la vida eterna.

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