IESS entrega insulina entre reclamos medicinales

El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), bajo los lineamientos del Gobierno Nacional liderado por Daniel Noboa, inició la distribución de 453.122 dosis de insulina humana NPH (acción intermedia) en 86 establecimientos de salud del país. Esta gestión representó una inversión de 3,3 millones de dólares con el objetivo de garantizar el abastecimiento continuo para los afiliados durante 12 meses.
La entrega forma parte de una compra centralizada de cinco tipos de insulina, la cual alcanzó una inversión total de 9,2 millones de dólares para adquirir 932.422 dosis. El plan contempla el abastecimiento de dosis humanas de acción rápida, ultrarrápida (lispro) y glargina (en pluma y frasco), cuya entrega en los centros médicos se realiza de forma paulatina y planificada según el nivel de complejidad y demanda.
Pese al despliegue oficial para garantizar estos insumos destinados a pacientes con diabetes, la vivencia diaria en los centros asistenciales presenta matices. Durante un recorrido realizado por este medio en el Hospital del IESS en Atocha, en la ciudad de Ambato, se constataron las opiniones de los usuarios sobre la operatividad del seguro social.
Por un lado, los afiliados entrevistados coincidieron en destacar la calidad y agilidad del servicio médico. Laura Martínez, paciente derivada desde Latacunga, resaltó la puntualidad de las citas programadas y el trato profesional recibido en la consulta externa, destacando que los tiempos de espera han mejorado.
Sin embargo, la mayor preocupación de los usuarios continúa siendo el desabastecimiento de otros insumos farmacológicos. Pacientes como Segundo Cuzquillo manifestaron que la falta de medicinas para enfermedades tiroideas, gastritis y afecciones cardiovasculares persiste desde hace casi un año, obligándolos a asumir el costo de sus tratamientos fuera de la red pública.
Esta escasez recurrente representa un impacto económico directo para las familias de los asegurados, quienes deben destinar entre 40 y 45 dólares mensuales en farmacias privadas para cubrir recetas que duran un promedio de tres a cuatro semanas.
El contraste entre la importante inversión gubernamental en insulinas y las carencias diarias de otros fármacos evidencia el reto que afronta la salud pública. Mientras las autoridades ratifican su compromiso de transparencia y fortalecimiento del sistema, los afiliados solicitan que este tipo de adquisiciones centralizadas se extienda a todas las áreas médicas para aliviar su bolsillo. (I)
