Huigra y su Eterna Primavera / Luis Alfredo Silva Zambrano

Columnistas, Opinión

Huigra,»La Ciudad de la Eterna Primavera», es la denominación con la que desean sus habitantes, que se identifique a su pueblo. Se encuentra a 1.219 metros sobre el nivel del mar, en el suroeste de la provincia de Chimborazo.

Se dilata, en las dos orillas del río Chanchan, ocupando gran parte del valle, rodeada de una vegetación de transición, de las regiónes Litoral y Andina que se desarrollan, bajo la influencia de un clima deliciosamente cálido.

Para arribar a Huigra existen dos vías; una, que parte desde la ciudad de Alausí, pasa por la población de Sibambe, trepa por las montañas de La Cordillera Occidental de Los Andes, para luego ir bajando al valle, después de salvar varios profundos abismos; la otra, corresponde a la línea férrea del tren trasandino, Guayaquil, Quito que atraviesa una montaña rocosa, llamada ‘Nariz del Diablo», impresionantes precipicios, tres túneles y llega a Huigra.

Huigra, es un simpático pueblo, formado de varias casitas antiguas y modernas, bordeado de altos árboles; así se contempla, desde el mirador, en el que esta una réplica de la imagen de La Virgen de Lourdes. Es una bella construcción, levantada en la ladera derecha del valle.

En la estación del ferrocarril, ubicada en el centro de la ciudad, junto a un pequeño parque, muy florido, se ha colocado un majestuoso monumento, en homenaje al Presidente Eloy Alfaro, quien terminó la construcción del ferrocarril, Guayaquil, Quito; es lo más destacado, de de la población.

La llegada de los trenes, que vienen de Guayaquil y Quito, ya que ahí se realizan los cambios, es lo que da vida al pueblo, que se vuelve dinámico, con la presencia de centenares de viajeros. Los diversos restaurantes, que estan aledaños a la estación, adquieren actividad, ofreciendo sabrosos platos de la comida típica, a quienes visitan esa atractiva ciudad.

La altitud, la agradable temperatura cálida, el verdor de la vegetación, el río con sus frescas aguas, hacen de Huigra «La Ciudad de la Eterna Primavera»; poblada, de gente hospitalria, buena y muy amable. (O)

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