La casa de maternidad en Ambato / Jéssica Torres Lescano

Columnistas, Opinión

El día de mañana se agasaja a la madre y les propongo distanciarnos por un momento de las acciones de festejo programadas. Alejarnos de la compra de obsequios y todo tipo de actividades que materializan las fantasmagorías que derivan del fetiche de la mercancía -en palabras de Walter Benjamin- para reflexionar sobre la “madre” en perspectiva histórica. Esta vez, exploramos la visión del estado de inicio y mediados del siglo XX sobre la “maternidad” que estuvo acompañada de una serie de políticas públicas con mirada asistencialista.

Se trataba de un contexto de proliferación de instituciones que procuraban el cuidado de la madre con un enfoque proteccionista y de beneficencia. Entidades como los hospitales de niños, las casas cunas pensadas para la atención a los sectores considerados más vulnerables se extendieron en todo Ecuador. Es decir, se instaló toda una red de instituciones que se dedicaban al cuidado de salud de la madre y sus hijos.

Ambato no estaba ajena de esta lógica que bien puede expresarse en el titular de la Revista Semana Teatral: “Miremos con amor la humanidad doliente propendamos a la felicidad social” (13 de mayo de 1936). Los procesos de intervención estaban a cargo de comités de damas que gestionaban los establecimientos de atención como “personas magnánimas poseídas de sublimes sentimientos humanitarios, penetradas de la importancia de una obra benéfica”. La “Casa de Maternidad” era vista como un espacio de cuidado y protección de la madre administradas por organizaciones locales de salud junto con la Asistencia pública:

“Ambato, en el momento actual, gracias a la generosidad de una distinguida benefactora y a la desprendida y patriótica labor de la Subdirección de Asistencia Pública, cuenta ya con una inmejorable Casa de Maternidad, que constituye una garantía para la madre desvalida, por el personal idóneo y prestigioso que allí presta sus servicios, especialmente el Médico y la Obstetriz [obstetra]” (Semana Teatral, 13 de mayo de 1936)

Considerando estas reflexiones que se han moldeado a través del tiempo y desde este espacio enviamos un abrazo de sororidad a todas madres del mundo. Estamos convencidas de la maternidad como una decisión personal y pensada. Planteamos el abordaje de la maternidad desde una mirada crítica, esto es: como el reconocimiento y el disfrute de las etapas de crianza desplomando mitos idealizadores. No romantizar el “maternar” visibilizando aspectos como la economía de los cuidados. La maternidad es personal y es política. (O)

Historia del siglo XX

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