Guayaquil y la ambateñidad

Columnistas, Opinión


Santiago de Guayaquil una de las pocas ciudades santiaguinas del Pacífico conmemora 206 años de Independencia Política, suceso historico de características continentales pues su proceso emancipador de la colonia española en 1820 significó un puntal significativo para la región, ese suceso llamó la atención del Ejército del Sur al mando del General de San Martín y estimuló la estrategia unitaria en Bogotá, sede Colombia conocida como la Gran Colombia.

El hecho provocó la presencia de Antonio José de Sucre qué hizo del puerto su estancia, cuartel, financiamiento, logística y espacio libre para cumplir su objetivo, liberar Quito que permitiría ir definiendo posiciones en la sud americana post colonial, hecho este que se cumpliría dos años después el 24 de mayo de 1822. Por lo que Guayaquil fue sede del primer criterio de la diplomacia regional al suscribir la Junta Cívica con José de Sucre “el protectorado” del puerto por Colombia.

Con la batalla de Miñarica del ejército bolivariano en su ascenso a Los Andes, en la fase republicana las ciudades de Ambato y Guayaquil mucho han compartido desde el punto de vista comercial, geográfico, demográfico, que permitió la aplicación de las prácticas liberales de fines de siglo XIX en donde el diálogo cultural de estas identidades se van fortaleciendo.

Guayaquil es un espacio de la ambateñidad y Ambato siente profundamente su influencia.

Es uno de nuestros principales espacios de diálogo cultural, por lo que es digno de reflexionar con usted querido lector de este espacio de la ambateñidad las experiencias que la vida le ha puesto en el puerto principal.

Ahora, avanzando a la profundidad del siglo XXI son nuevos los retos que tienen las ciudades, defensor su identidad, gestionar su patrimonio, consensuar sus líneas de productividad, desarrollar proceso de diálogo interno en la diversidad, pero sobre todo definir canales y rutas comerciales que movilicen la economía local, regional que posibilite el sustento de sus locales.

Es muy importante entonces los puentes internacionales, regionales y locales en donde la ambateñidad debe fortalecer su piso de camino estrategico hacia la mitad de siglo.

Guayaquil sin duda tiene mucho que ofrecer a la ambateñidad, amistad e influencia que debe asegurar resultados por varios siglos en el futuro de influencia tecnológica, geo estratégica y científica.

La ambateñidad saluda a Guayaquil. (O)

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