Gastos inncesarios / Fabricio Dávila Espinoza

Columnistas, Opinión

El 6 de febrero, a pocos días de la llegada del primer caso del coronavirus al Ecuador, las autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE) y del Tribunal Contencioso Electoral (TCE) determinaron el calendario que se aplicará en los comicios presidenciales y legislativos del 2021. Con las reformas al Código de la Democracia, los organismos deben elaborar el cronograma en conjunto, con el objetivo de evitar retrasos en los procesos.

Según el borrador de calendario, la convocatoria a elecciones debería realizarse el 1 de octubre de este año. Las votaciones estarían fijadas para el domingo 28 de febrero del 2021. En el caso de haber una segunda vuelta, se realizaría de forma inmediata, el 11 de abril. 

La actuación del CNE desde el inicio de su gestión en el último período está marcada por incontables conflictos internos. Todo esto, empeorado por la emergencia sanitaria a escala mundial. En algunos países de la región, la pandemia del covid-19 también afecta la planificación electoral. Es el caso de Bolivia, su Tribunal Supremo Electoral decidió suspender por 14 días la ejecución del calendario de los comicios generales. Mientras, el gobierno chileno pone en duda la realización del Plebiscito Constitucional, previsto para el 26 de abril.

En nuestro caso, el CNE aún no aprueba el presupuesto para las elecciones presidenciales, legislativas y de parlamentarios andinos para el próximo año. Diana Atamaint, presidenta del máximo organismo electoral, hasta el 17 de marzo se mostró optimista en sus acercamientos con representantes del Ministerio de Finanzas para definir el presupuesto. Sin embargo, la asignación de recursos para las elecciones está en segundo plano por el estado de excepción y la emergencia sanitaria en el país.

Atamaint, ya no es tan optimista de cara a las próximas elecciones. Al contrario, pedirá un pronunciamiento a la Corte Constitucional para que abra la posibilidad de una prórroga al llamado a las urnas. Esta declaración fue posterior al anuncio del presidente Lenín Moreno, quien dispuso al ministro de Finanzas: “eliminar gastos innecesarios del próximo proceso electoral y reasignarlos para atender las prioridades de la emergencia sanitaria”. 

Esta medida despertó simpatía en la población. Sin embargo, leyendo con calma la disposición presidencial, cabe realizar una reflexión: no solo en situaciones de crisis debe reducirse gastos innecesarios en las instituciones del Estado. Los recursos destinados a gastos no necesarios, es dinero perdido. 

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