Estudiar en el extranjero ¿Sólo se estudia? / Juan Diego Valdivieso Rowland

Columnistas, Opinión


La respuesta podría ser sencilla. Sin embargo, es algo más compleja. Como en todo en la vida, hay matices. Después de haber estudiado un posgrado de dos años en París, Francia (con un intervalo de ocho meses en Ecuador) puedo afirmar que lo menos importante es la universidad donde uno está inscrito, el programa que uno estudia o mucho menos las clases que uno recibe. La experiencia de haber salido del país a estudiar en el extranjero abarca otros aspectos.

El primer paso es escoger la universidad y el programa por el que uno está interesado. Lo siguiente es aplicar a becas o conseguir préstamos para pagar la matrícula. Luego solo queda empezar la aventura de un nuevo camino y experiencia que seguramente cambiará su vida. Al vivir en una ciudad tan multicultural como París y en una universidad con estudiantes de más de 100 nacionalidades como Sciences Po, la experiencia es bastante internacional. ¿Cuándo hubiera imaginado conocer en un solo lugar a gente de Singapur, China, Italia, España, Francia, Austria o Reino Unido?

La experiencia de vivir lejos de casa le forja el carácter al ser resiliente ante experiencias como conseguir una vivienda decente en una ciudad donde eso es misión casi imposible; le obliga a darse modos para “sobrevivir” en una de las ciudades más caras del mundo según el último ranking de la revista The Economist. Asimismo, le hace cambiar su visión del mundo y ver que finalmente no es tan grande, ni tan pequeño. Luego de estudiar en otro país, uno quiere comerse el mundo y recorrerlo de principio a fin, para entenderlo mejor y comprobar que ahí afuera hay cientos de experiencias profesionales y personales que aguardan por usted. ¡Salga de su burbuja! (O)

Twitter: @jdvrowland

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