Elecciones seccionales en Ambato

Ambato se prepara para las elecciones seccionales de 2027 y el futuro de la ciudad dependerá, en gran medida, del perfil del alcalde que los ambateños elijan. No se trata de una contienda más; es la oportunidad de definir si seguimos estancados en promesas incumplidas o avanzamos hacia una urbe moderna, productiva y habitable. La actual administración ha mostrado luces y sombras: avances en inclusión social, pero también reclamos persistentes por movilidad, tarifas de transporte en debate y una economía que necesita oxígeno urgente. En menos de un año ya suenan nombres de exalcaldes, concejales y figuras políticas; sin embargo, la ciudadanía no debe dejarse llevar por el marketing o el reconocimiento de antaño. Lo que Ambato exige es un líder con características muy específicas.
El alcalde ideal para 2027 debe ser, primero, un gestor con experiencia probada y visión estratégica. No basta con buenas intenciones; se requiere alguien que haya administrado recursos públicos con eficiencia y sepa atraer inversión privada. Ambato, como capital de la floricultura, la fruta y la industria manufacturera, necesita un alcalde que impulse parques industriales y modernice el terminal terrestre, -especialmente, el terminal sur-. Un líder que entienda que el desarrollo económico no es solo cifras, sino empleo digno para miles de familias.
Segundo, debe ser transparente y anticorrupción. La ciudadanía está cansada de obras inconclusas y contratos cuestionables. El próximo alcalde tiene que priorizar la rendición de cuentas digital, licitaciones abiertas y un concejo municipal que funcione como contrapeso real, no como caja de resonancia. Solo así recuperaremos la confianza perdida.
Tercero, ha de ser inclusivo y sensible a la diversidad. Ambato es mestiza, indígena y diversa. El alcalde ideal no puede ignorar las necesidades de las comunidades rurales, de las mujeres emprendedoras ni de los jóvenes que emigran por falta de oportunidades. Debe promover una ciudad segura, con alumbrado eficiente, control de delincuencia y programas de prevención que vayan más allá de discursos.
Cuarto, tiene que ser un visionario sostenible. Cambio climático, gestión de residuos, agua potable y movilidad eléctrica no pueden seguir en segundo plano. Un alcalde que plantee un plan maestro de ordenamiento territorial, que rescate el río Ambato y convierta la “Ciudad de las Flores y las Frutas” en destino turístico de clase mundial.
Quinto y fundamental: debe escuchar. No gobernar desde un escritorio, sino caminar mercados, barrios y parroquias. Un líder accesible, que convierta las quejas en soluciones concretas en tiempo récord.
Ambato requiere un alcalde honesto, capacitado, cercano y con coraje para tomar decisiones difíciles. En 2027 los ambateños tenemos la palabra. Elegir bien no es un derecho, sino una responsabilidad histórica. El futuro de nuestra ciudad depende de que sepamos distinguir entre candidatos de ocasión y líderes de verdad. La hora de decidir ya empezó a correr. (O)
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