Elecciones primarias

El Consejo Nacional Electoral (CNE), de acuerdo con su calendario, informa que desde el 18 de junio al 02 de julio, al interior de las organizaciones políticas, se deben cumplir los procesos de democracia interna, para designar a los precandidatos para participar en las Elecciones Seccionales del año venidero. Informan que, durante este tiempo; y con la supervisión y acompañamiento técnico del CNE, deben organizar, difundir y ejecutar las elecciones primarias con al menos 10 días de anticipación.
Los procesos de democracia interna se pueden efectuar de forma presencial, virtual o mixta; observando los criterios de alternabilidad, paridad e inclusión generacional, respetando el 50% de encabezamiento de listas por mujeres, así como de un 25% de jóvenes. La aceptación de las precandidaturas constituye un acto público, expreso e indelegable, que se deberá realizar ante delegados del CNE, tal como establece las reformas al Código de la Democracia y su reglamento.
Los tres métodos de elección y las cuotas obligatorias para mujeres y jóvenes son mandatorios y los partidos políticos así lo deben cumplir porque es un requisito obligatorio de la ley; pero en la práctica, la participación democrática real se ve limitada. Primero; la selección de los candidatos, suele concentrarse en las cúpulas directivas en lugar de nacer de las bases militantes; lo cual es una notoria deficiencia en la práctica democrática. Segundo, para ceñirse a la normativa, optan por comicios cerrados o asamblea de delegados seleccionados por las directivas.
Así se han venido ejerciendo estas “primarias”, con lo cual no se da paso a la participación genuina de la ciudadanía ni de las bases; aunque legalmente se presentan como procesos de «democracia interna» para dotar de legitimidad a las candidaturas, pero la realidad de la dinámica partidista muestra que se han convertido en un mero trámite burocrático y formal. Las decisiones de fondo suelen estar centralizadas y el control social real es mínimo, lo que genera que estos procesos se perciban como simulacros internos.
La muestra es simple porque sin antes haber participado de elecciones primarias, ya asomaron “candidatos” en campañas anticipadas de tanteo electoral con representantes de “consenso único”. Todos los ciudadanos nos damos cuenta de que los partidos políticos atraviesan una crisis de representatividad, porque los que fueron ya no lo son; y los que se postulan como nuevas alternativas, no generan la confianza electoral porque no tuvieron ese escenario para hacerse conocer y que le negaron las viejas figuras políticas; en clara desconexión generacional, resistente al cambio que quema posibles buenos candidatos y desgasta su credibilidad política y social.
Razones hay para que diversos colectivos ciudadanos y analistas políticos, planteen reformas para cambiar los reglamentos electorales vigentes, hacia modelos de empadronamiento ordenado y transparente para ganar en fe de acto; y, credibilidad en las elecciones internas en las organizaciones políticas. La verdadera democracia dentro de los partidos políticos, debe lucirse por la formación anticipada de sus cuadros jóvenes bajo la tutela de políticos ya consolidados, vigentes; y con el apetito sano de seguir en la lid política a través de la genuina vivencia partidista y no del lucimiento personal. (O)
