El sentido común patas arriba / Mario Fernando Barona

Columnistas, Opinión

Cuando las columnas que sostienen los valores de una sociedad están corroídas por la deshonra y la inmoralidad, qué se puede esperar sino que caigan estruendosamente como lo están haciendo ahora con los escandalosos casos de corrupción que en cada desplome hacen temblar la tierra, y una vez disipada la polvareda, distinguimos claramente los rostros sonrientes de los vándalos causantes de los destrozos bailando desvergonzadamente sobre los escombros. 

Este escenario tan tétrico como innegable, es la causa transformada en efecto y vuelta a convertirse en causa, es el círculo vicioso que se alimenta de una desgracia para en seguida parir una nueva. Así, una y otra, configuran el arco que tiempla la flecha de la insensatez, cuyo arquero, un verdadero Robin Hood del populismo contemporáneo, apunta al blanco de la ignorancia. Y es en ese sinfín de desventurados alumbramientos cuando sin entenderlo bien pusieron patas arriba al sentido común. 

Es por eso que en esas bocas que dicen una cosa y hacen otra, tiene sentido el sinsentido; por ejemplo, odian a quienes tienen dinero fruto de su trabajo honesto, y ensalzan a los pícaros y ladrones como si fueran héroes endiosados. Critican al ministro de salud por tráfico de influencias, y votan por Abdalá Bucaram o por los candidatos de Rafael Correa. Se indignan con el baile de Daniel Salcedo en la cárcel 4, y farrean clandestinamente en plena pandemia. Exigen justicia a gritos por el asesinato del presentador Efraín Ruales, y callan cuando Correa en su momento y Arauz ahora recibieron fondos del narcoterrorismo internacional.

Condenan la corrupción y son la corrupción, no hay coherencia entre lo que pregonan y lo que practican, son mentes altamente influenciables que se auto engañan con tan solo una dosis de verbo fácil, otro tanto de odio, y claro, el show que seguro enamora.

Y son muchos. Son los que votarán por los mismos rostros sonrientes, por los Robin Hood criollos, por los que ofrecen robarle al rico para dárselo al pobre. Sí, robarle, porque saben perfectamente que robaron y que van a seguir robando, pero no les importa, es más, si mañana su líder aparece en los noticieros sentenciado por liderar una banda delictiva, igual votarán por él, total, la flecha dio en el blanco y tanto la insensatez como la ignorancia ya infectaron el sentido común.

Cortemos ese círculo vicioso. Este fin de semana solo hay dos opciones: o votar por la decencia, la libertad y la dignidad, o de nuevo abrirle las puertas a la deshonestidad, la opresión y la desvergüenza. (O)

mariofernandobarona@gmail.com

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