El ogro filantrópico amenaza / Luis Fernando Torres

Columnistas, Opinión

El Estado obeso e intervencionista, cargado de regalos, característico de la década de los años ochenta del siglo pasado, al que el célebre Octavio Paz, llamó “Ogro Filantrópico”, ha dejado de ser dadivoso para transformarse en un “Ogro Rabioso”, dispuesto a atropellar a los ciudadanos con la finalidad de hacer valer la voluntad de los gobernantes, aprovechándose de los miedos derivados de la pandemia por el Covid.

Que los no vacunados sean impedidos de ingresar a entidades públicas constituye una restricción desproporcionada a los derechos de los ciudadanos, muy parecida a la que aplicó el fascismo para segregar a las comunidades. Vacunados y no vacunados no sólo son ciudadanos sino usuarios de servicios públicos, entre ellos, los servicios de salud, educación, justicia y muchos más.

El usuario no vacunado, al que se le impide ingresar a cualquier entidad pública gubernamental, por decisión presidencial, dejaría de ser usuario de servicios públicos, cuando ello ocurra. Sin embargo, tendrá que pagar, sin protestar, las respectivas tasas por los servicios o los impuestos que, en el Ecuador, se justifican como si fueran tasas. No es lo mismo alguien vacunado frente a alguien no vacunado que una persona sana frente a una persona enferma. Puede ocurrir que acudan a las entidades públicas vacunados enfermos y no vacunados sanos. La medida presidencial discrimina a los no vacunados, aunque se encuentren sanos.

La vacuna es útil. La gente debería vacunarse. El líder de los antivacunas de Italia está pidiendo perdón por haber liderado protestas en contra de las vacunas. Se contagió de Covid, ingresó a UCI y se salvó de milagro. Esa amarga experiencia le ha hecho cambiar de opinión. Si bien las vacunas no impiden que una persona se contagie, al menos alivian el padecimiento y evitan que la gente ingrese a UCI y pueda morir. La ciencia aconseja vacunarse. Ese italiano pide que se le haga caso a la ciencia. Lo que no es concebible es la discriminación y la segregación de los no vacunados. El problema es de éstos si se llegan a contagiar. Si ahora se discrimina en su contra, mañana, con razones parecidas, se discriminará a quienes padezcan gripe o alguna otra enfermedad contagiosa por el aire.  

En lo que va del mes de diciembre se han adoptado dos medidas perjudiciales a los derechos de los ciudadanos. En primer lugar, los nuevos impuestos para las clases medias por ser un grupo que, a criterio de quienes gobiernan, tienen ingresos equivalentes al de cuatro canastas básicas. En segundo lugar, la discriminación a los no vacunados para ingresar a dependencias públicas.

Es urgente alejar la rabia del Ogro estatal. (O)

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